CosmoVersus

Revista de ciencia ficción y cultura

A la caza de libros de segunda mano

Hace muchos años atesoraba mis libros con celo. Los observaba en las estanterías. Con el paso del tiempo, muchos dejaron de interesarme, pues habían cumplido un propósito en su primera lectura. Y además, necesitaba sitio par los nuevos títulos que estaban por venir. ¿Qué solución ponía a esto?

Una vez, hablando con mi profesora de Historia, le dije que nunca podría deshacerme de mis libros. Me contestó que con los años lo haría con algunos, me daba su palabra. No entendía porqué. Pero llegó el día, y recordé lo que me había dicho. Así que cogí algunos libros, y los puse a la venta, o los doné a bibliotecas. En algunas tienen un apartado para “intercambiar” libros entre usuarios. Vamos, que los regalas, y si te interesa, te llevas alguno. Eran libros que o bien ya no me gustaban —eran pocos casos— o, a pesar de que los había disfrutado, la edición no me resultaba muy buena, o no era tan necesario conservarlo.

Así, hoy en día muchos libros van y vienen de mis estanterías. Pero, a lo sumo, sobre todo entran. He sabido diferenciar los libros que quiero leer, y los que deseo tener. Por eso, utilizo esas dos herramientas que están tan al alcance: las bibliotecas y las librerías de segunda mano.

En el caso de las bibliotecas, ya había echado mano de ellas desde hace al menos 25 años. Es la opción que más recomiendo por sus ventajas: prácticamente hay de todo, hay novedades, y no solo libros. Tienes cómics, música, imagen… ¿Desventajas? A veces, según la biblioteca, en el plazo que tienes no da tiempo a leer todo el libro, y no siempre puedes “renovar” su préstamo. Pero eso es lo de menos. En todo caso, tienes las librerías de segunda mano, que en los últimos años se han multiplicado, incluso creado franquicias. Tenemos, por ejemplo, la cadena de ReRead, o TipBooks, o Tuuu Librería. En mi caso, en Madrid, donde las he conocido, aunque se están extendiendo a otras provincias. Ya he visto tiendas de ReRead en Elche y otra en Granada.

Cada una tiene su modus operandi, más que nada en precios. Según los ejemplares que te lleves, así tienes un precio. Y no está nada mal. ¿Qué pasa cuando abusas de esto? Que algunos libros te decepcionen, y querrás revenderlos. No aconsejo, a menos que quieras conservar un título en una edición que te resulte agradable, llenar el carro. Puede que luego te arrepientas. Pero no solo hay cadenas que ofertan libros a mogollón y bajo precio. También hay librerías particulares: de viejo, ferias del libro… Estos últimos tienen otro sabor.

En el caso de las librerías de viejo o particulares, cuidado: algunas son muy exquisitas, y solo son para librófilos, con precios solo para entendidos, coleccionistas y cultivadores de verdaderos tesoros. Pero no os asustéis, que no todas son así. Algunas, polvorientas, con cientos de montañas —literalmente— de libros, donde no puedes mirar ni buscar nada. El verdadero encanto de estos lugares radica en su olor, en la frescura de sus rincones, en sus precios.

Y por último, las ferias del libro. Chollos, gangas… para muchos de nosotros, que buscamos lo económico en estos días en que hay tanto por leer y buscar. Que circulen los libros, vamos, que no se queden parados. No hay vida suficiente para leer todo lo que se quiere, pero al menos, puedes gastar lo que esté a tu alcance. Y si no, que se lo digan a los que usan aplicaciones de compra-venta entre particulares. Estas también te sacan de un apuro. Que no se diga que no hay opciones.

Foto: Pixabay.

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