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Análisis de ‘Elemental’, el primer disco de Loreena Mckennitt (1985)

Este mes pasado conocíamos la noticia de que quien probablemente es una de las artistas de música celta más conocidas del mundo, Loreena Mckennitt, colaborará en la próxima edición del prestigioso GREC Festival Barcelona, coincidiendo con el 24 aniversario de la grabación de su primer disco, Elemental (Quinlan Records, 1985). Mi experiencia me demuestra que el primer álbum de un artista suele ser tanto una carta de presentación como uno de sus obras más originales, pues éste está buscando su sonido. Pero, ¿se cumple ésto con Elemental? Artículo realizado por Eduardo Melero Verdú.

Por amor al arte

Dado el hecho de que Loreena Mckennitt entró en la música prácticamente «de rebote» (estudiaba veterinaria en Winnipeg cuando se introdujo en el escenario celta), tiene sentido que su primer álbum «se sienta» como un trabajo de puro amor al arte. Y así fue, en cierto modo: los nueve temas de Elemental se grabaron en un granero de la campiña canadiense, junto a un campo de girasoles, conllevando de paso la creación de un sello discógrafico simplemente para poder pisar las estanterías de las tiendas de discos. Un verdadero proyecto indie.

Y con todo, éste sonido independiente no se nota. ¡Y no es por falta de producción! Elemental es un álbum que, como su artista, se clasifica dentro de la música celta; pero yo creo que trasciende esa definición, que su género es… Loreena Mckennitt. Cada canción es una conjunción perfecta de melodía, ritmo, voz e instrumentos (o incluso falta de voz, como en uno de los mejores temas, The Lark in the Clear Air), donde cada elemento se dispone en su justa medida y en su justo lugar; y así, nos encontramos canciones tan originales como la ya mencionada The Lark in the Clear Air, Lullaby (que contiene un soliloquio justo en la mitad), o la que abre el disco, The Blacksmith.


Y es que la originalidad es uno de los aspectos más destacables del disco y, a la vez, de la presentación que Loreena Mckeenitt nos ofrece de sí misma en Elemental. No hay ni un sólo tema en el que no se introduzca un elemento nuevo, y voz e instrumentos hacen constantes juegos y cabriolas a lo largo de los nueve que componen el disco; por ejemplo, mientras que la mayoría de canciones cuentan con una instrumentación basada en el arpa de Mckennitt, en un par de ellas suena también el acordeón; y asimismo, mientras que dos canciones cuentan con una segunda voz grabada por la propia Loreena, otras tantas cuentan sólo con una línea melódica. Cabe destacar The Blaksmith (que aparece ya por segunda vez en este comentario), sin duda el tema que más resalta por su originalidad.

El ingenioso arte constructor de Loreena Mckennit

Interesa seguir hablando de éste «tema recurrente» que es The Blacksmith, y de su condición como primer tema de Elemental, pues la estructura del álbum es también algo que merece ser destacado: ésta canción, junto a las elegante e interesante She Moved through the Fair y uno de los pocos originales de Loreena, Stolen Child, forman un primer bloque de tres temas muy diferentes entre sí (la primera tiene una instrumentación muy sonora y potente, la segunda es básicamente un solo a capella, y la tercera es una canción celta-pop estándar), cuyo cometido es, por una parte, demostrar todo el talento vocal, instrumental y lírico de Mckennitt, y por el otro, y de manera más importante, introducirnos en el universo de la cantante y de su música. Esta filosofía se continúa con los dos temas siguientes, The Lark in the Clear Air y Carrighferghus; no es coincidencia que ambos estén en la mitad exacta del disco, pues son los más originales (The Lark… es un precioso solo de arpa y contrabajo, mientras que Carrighferghus es un dueto de tintes soul con Cedric Smith). Estos son también los temas que más me gustan del disco, tanto por su originalidad como por su belleza y el sentimiento que transmiten, algo de lo que seguiremos hablando más adelante.

Finalmente, cuatro temas componen la tercera y última parte del disco; Kellswater, el primer tema de este bloque, es el más «estándar» de los cuatro, así como el más olvidable (aunque ello no significa que sea malo), mientras que los otros tres presentan de nuevo constantes cambios de formato, destacando Banks of Cloudy, que es una especie de jam session entre Mckennitt y su arpa; y Lullaby, un excelente tema reminiscente de un coral que cierra el disco elegantemente y estableciendo una antítesis con The Blacksmith. Si bien ésta tercera parte (o segunda mitad), no es tan sorprendente e impresionante como la primera, el hecho de que con cada canción se siga innovando hace que no queramos dejar de escuchar Elemental.

Por eso veo pertinente destacar la estructura del disco, pues resulta muy inteligente y con gran reflexión detrás: Loreena Mckennitt nos quiere introducir en una especie de sueño, un mundo muy particular, con los primeros temas, para ir añadiendo complejidad y efectos, acabando con una canción de cuna (lo indica su nombre, de hecho) que, paradójicamente, es el fin del sueño. Una forma muy interesante (y astuta), de presentarse al mundo.

…ésta estructura, sin embargo, acaba equivaliendo a compensanción por los aspectos negativos del disco (que si bien son pocos, existen).

Loreena acompañada de un acordeón

Homogénea heterogeneidad

El primer problema que cualquier audiencia casual probablemente encuentre con Elemental es, sin duda, la falta de emoción y expresión del disco. Me explico: si bien es cierto que la mayoría de temas son de gran lindeza y cuentan bellas historias ancestrales, Loreena Mckennitt no lo expresa con su voz. Y si bien la música celta, al provenir de cantos ancestrales y ser un género que depende mucho de letra e instrumentación, suele hacerse esa pequeña concesión, este justificante pierde fuerza al encontrarnos con temas tan emotivos como Carrighferghus, o Banks of Cloudy, en el que sí existe ésta expresividad por parte de Mckennitt. Y aunque puede considerarse que éste es el estilo propio de Loreena (y que ella lo contrarresta con creces con su gran y potente rango vocal), esta cuestión no deja de empañar un álbum que acaba dejando la impresión de que podría ser mejor.

Otro problema de Elemental, que podría considerarse más grave, si bien menos perceptible, es el trato de la instrumentación. Loreena quiere caracterizar su música por complejas estructuras y armonías que han de ser el colchón sobre el que su voz suena; y aunque ésto se cumple en su primer álbum, el hecho de relegar casi siempre a los instrumentos a un segundo plano, así como el hecho de no destacar ninguno y la reutilización de ideas y adornos en varios temas, convierte todos los acompañamientos en «el mismo». Y así, a pesar de una heterogeneidad patente, el disco da la impresión de tener gran homogeneidad, y no en el buen sentido, sino en el sentido de que «todo suena igual». Y entiendo que el estilo Mckennitt sea éste, pero esto no hace más que añadir más paja a la hogera que es éste problema.

Ambos errores, que enturbian lo que, por otra parte, es un genial álbum, se atribuyen al último problema de Elemental, que, por suerte, es uno que suele acompañar a estos primeros álbumes, y es la falta de experiencia, pues pese a demostrar un gran talento y potencial, también se aprecia cierta falta de experiencia en el disco. Aunque también puede argumentarse que le da cierto encanto.

Y el veredicto final es…

Con todo, y para terminar éste análisis, Elemental es un disco indispensable, que puede conectar con el o la oyente tanto a un nivel superficial como otro más profundo si se escucha con atención; un disco bella y correctamente producido, que efectivamente nos transporta a los verdes pastos de la Irlanda prehistórica donde se alumbró a la música celta. Con Elemental no hay que tener reticencia alguna; simplemente, hay que dejarse llevar.

Enlace a la noticia del GREC Festival Barcelona: https://www.rockandrollarmy.com/magazine/2019/04/16/grec-festival-barcelona-celebra-una-nueva-edicion-en-julio/


eduardo-meleroAutor del texto: ©Eduardo Melero Verdú.

Joven (y a mucha honra), aspirante a escritor (a mucha honra también), soy también músico, así que aprovecho mi arte para hacer mis pinitos tanto en la pantalla digital como en la vida real. Quienes me conocen me consideran en su mayoría una persona alrededor de la que gusta estar; ¡por suerte, piensan lo contrario de lo que pienso yo!

Vine a este blog gracias a su creador, Marcos A. Palacios, y espero que mi estancia aquí sea agradable para todas las personas que me lean; yo, desde luego, la estoy disfrutando. Cuando me veáis por aquí, seguramente estaré escribiendo sobre música, o sobre literatura; probablemente, sobre las dos, ya que son igualmente dos de mis pasiones. También soy periodista, o al menos, tengo un título que así lo dice; pero eso es algo que practico en mis ratos libres.

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2 thoughts on “Análisis de ‘Elemental’, el primer disco de Loreena Mckennitt (1985)

  1. Creo que no he escuchado su primer disco entero. La conocí con Nights from the Alhambra y me encantó. Pero entiendo lo que dices sobre la heterogeneidad. Cuando los instrumentos se usan de forma que no le resten protagonismo a la voz, se cae en el error de la monotoneidad. Y es que la voz es importante, pero lis instrumentos también, ambos deben ser protagonistas y complementarse.

    1. Mi amigo Edu hace hincapié porque es así, llega un momento en que suenan muchos temas igual, pero no solo en ese disco, sino en otros, y te das cuenta de que tampoco es la misma canción. Hay un disco que se lo he recomendado, y que es mi favorito, así que te lo recomiendo a tí también, y seguro que más adelante hablará de él, es ‘The mask and the mirror’, que es con el disco que la conocí, es una maravilla porque está realizado con temas inspirados en diversas partes del mundo.

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