Crónica de un viaje IV: Granada

Vuelvo con el apartado Crónica de un viaje. Uno de los errores que he cometido al visitar Granada —mi segunda visita— es el tiempo empleado. Granada no es una ciudad para ver en dos días. No. Y ya no digo nada si vas a ver la Alhambra. Eso te ocupa todo un día completo.

Crónica de un viaje: Granada

Con retraso de meses publico esta entrada en la que poco me entretendré en explicar. Diversas causas hicieron que no pudiéramos ver todo lo que queríamos, pero al menos, lo más destacado sí. Es mi segundo viaje a Granada, pero creo que para disfrutarla, tendré que volver y emplear más tiempo. Hay demasiado que descubrir.

El temporal

La suerte que tuvimos es que al regresar al volver al hotel para recoger y dirigirme a la estación, se puso a llover, y no durante las visitas. Fue una lluvia muy intensa, y horas más tarde, se hizo el desastre, porque fue un buen temporal, sí, el de principios del mes de septiembre que causó tantos estragos en media España.

La Catedral

De estilo Renacentista. Mi buena hora o más me pasé allí, fotografiando todo lo que pude, repitiendo de un ángulo u otro los planos de aquel bosque de columnas blancas. Inmensa e increíble de contemplar. Cuando nos pilló la lluvia, no tuvimos más que resguardarnos en la entrada, como la mayoría de los que allí estábamos. Justo íbamos a echar un último vistazo a la plaza antes de volver al hotel cuando fue imposible moverse de allí. ¡Acogiéndonos a Sagrado! Ahora sé lo que se sentía en esa época…

Todas las fotos: Marcos A. Palacios

Corral del Carbón.

Estilo nazarí. En la parte de abajo se mantiene una exposición sobre la historia de la yesería de Granada: esto es, fotos antiguas, cómo se utilizaban, documentación, archivos, planos y maquetas… todo un placer dar una vuelta por una parte importante de Granada, conociendo sus fábricas de yeso, ya en desuso.

La Alhambra

De la Alhambra no podré decir mucho, solo con las fotos se ve y se siente. Fui hace 20 años por primera vez, y con más tranquilidad. Lo que no recordaba es que al menos necesitas un día completo allí metido para verlo y enterarte de todo. Como ya es sabido, el palacio de Carlos V se construyó derribando parte de los Palacios Nazaríes, lo cual ahora sería un enorme pecado. Dentro del palacio hay varios museos de historia y arte, de entrada gratuita.

Los Palacios Nazaríes son accesibles con visita seleccionada a priori, es decir, debes avisar al comprar las entradas de la Alhambra, si vas a ir a los Palacios, y elegir una hora concreta. Después de hacer el recorrido, no puedes volver atrás, por lo que ten en cuenta que solo tendrás una oportunidad para verlo todo. Se llena demasiado de gente, lo que no hace muy agradable la visita. Nos quedamos sin ver la visita nocturna, no había ya espacio.

El Generalife

Tendrás que andar bastante para ir a los jardines del Generalife, desde los que encontrarás las vistas más impactantes de la ciudad, desde lo más alto. Las fotos que conservo de mi visita del 2000 salieron todas mal. Y digo todas, aunque las conservo. Se ven como quemadas, veladas, en tonos verdes y rojizos, incluso oscuros. En fin, no podía pedirle mucho a una cámara con carrete. Me pregunto hoy qué salió mal.

Washington Irving

Escritor romántico del que he hablado mucho en la web —y aún me queda más todavía, tengo pendiente material de lectura—. Pasó varios meses en la Alhambra, de ahí nacieron los Cuentos de la Alhambra.

La estatua que veis en la siguiente presentación se inauguró en 2009 conmemorando el 150 aniversario de su muerte. Irving es uno de mis escritores predilectos del Romanticismo.

  • Alhambra

Casa de los Tiros

Es un palacio del siglo XVI cuyo nombre proviene de los mosquetes que aparecen en la misma fachada. Alberga el Museo de Historia de Granada. En una de las salas aparecen retratos y ediciones de Washington Irving. El resto del museo es un paseo por el tiempo y la historia, el costumbrismo y la cultura de la ciudad de Granada.

Calles y zonas de Granada

En la Alcaicería, barrio que rodea la Catedral, encontraréis tiendas de souvenirs y una bonita estructura y casas musulmanas. Antiguamente la zona era un enorme bazar, de ahí que todavía se conserve como mercado a lo largo de su laborioso entramado de calles.

El Albaicín, en cambio es un antiguo barrio árabe situado cuesta arriba, con encanto, o más que eso, de gran belleza típica, mezcla de tantos siglos de cultura mixta. También se nutre de tiendas de souvenirs, y además de restaurantes, tascas y teterías. Fuimos a dos de ellas: Arcana y Al Waha. Muy, muy bonitas, decoradas a propósito cual palacios nazaríes, y con un ambiente muy acogedor. Tés y limonada, una limonada muy especial.

Por cierto, que en una pastelería del Albaicín probamos los piononos, unos dulces típicos que vamos, no puedes comer solo uno.

Mucho que ver

Claro que queda más, y no he puesto todas las fotos, pero creo que esto es un buen ejemplo y al final la visita no supo a mucho, porque fue un ir y venir constante, y quedó bastante en el tintero. Pero debo matizar que los paseos por la calle del Darro, al anochecer, son deliciosos, con el acompañar del agua del cauce, los árboles, las piedras… y si tienes suerte, no te encuentras con una marabunta de gente.

Claro que hay que entenderlo, a principios de septiembre, con el turismo aún en el horno, es comprensible. Así que ya sabéis, Granada es para ir al menos tres días, porque uno se lo lleva la Alhambra.

Todas las fotos: Marcos A. Palacios

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