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Revista de ciencia ficción y cultura

‘Drácula’, de Bram Stoker (1897)

La imagen de cabecera pertenece a la abadía de Whitby, la ciudad inglesa donde se desarrolla gran parte de la historia de Drácula, la obra de Bram Stoker que inició la fiebre del vampirismo en todo el mundo con el retrato de un monstruo no-muerto inspirado en la figura del personaje histórico Vlad Tepes, el Empalador. La lectura de este libro me ha traído mucha controversia para con el mito vampírico en el siglo XX del cine y la televisión.

A pesar de existir literatura vampírica anterior a Stoker, no es hasta éste cuando comienza lo que podríamos llamar el vampiro clásico, un modelo de chupasangre concreto y particular y el que ha desencadenado al actual estereotipo que continúa perviviendo en nuestra cultura, con leves y, en ocasiones, desafortunadas variaciones.

Drácula es un clásico que he leído tarde, en estos tiempos en que ya debería habérmelo leído varias veces. Sin embargo, como ya sabéis, elegí a Bécquer y Poe en mis principios. El libro, devorado en apenas dos semanas, no ha sido lo que esperaba, pero sí grato. La narración se centra en los diarios de algunos de los protagonistas, telegramas, notas, recortes de periódico, etc… lo que permite que puedas conocer en parte al personaje, su punto de vista, cómo es, cómo piensa… y además, hace la lectura amena y variada, alejándose del narrador omnipresente y lineal. En un mismo día podemos encontrar extractos de los diarios de varios personajes y ver cómo coinciden sus vivencias, o qué piensa uno de ellos mientras el otro se encuentra pensando en el anterior.

Estamos en Transilvania, y Johnathan Harker ha viajado desde Whitby (Inglaterra) al castillo del conde Drácula para ayudarle en algunas transacciones inmobiliarias. Aquí comienza la pesadilla para Harker y sus allegados, amigos y amante, Mina, que lo espera preocupada en Whitby. Drácula llegará a Whitby a sembrar el caos y el horror en sus vidas.

bram stoker
Bram Stoker. Fuente: El País

En cuanto a los personajes, todos pecan de un extremado patetismo y dramatismo que, al final, no sabes si estás leyendo una novela rosa o de terror. Tanto hombres como mujeres exclaman, sufren, ahondan en la sensibilidad más sutil y melodramática que hace que, en ocasiones, resulten cargantes y aniñados. No así su fuerza interior, que termina por imponerse a la hora de los más terribles enfrentamientos con el mal y las pérdidas personales más desafortunadas.

Tendré que ocultárselo a Jonathan, pues si se enterase de que he estado llorando dos veces en lo que va de mañana —yo, que nunca lloré por mí y a quien él jamás hizo derramar una sola lágrima—, al pobrecito se le partiría el corazón.

Diario de Mina Harker. Drácula, Bram Stoker.

En el caso del doctor Abraham Van Helsing, hay una diferencia más grande en cuanto a carácter. Si los demás son burgueses y aristócratas que nunca han sufrido la más temible pesadilla o guerra en su vida, por lo cual sus ideales finos y arquetípicos se derrumban ante el mal ponzoñoso que los acecha, Van Helsing es un anciano valiente, imperturbable y sabio, además de cómico, pues sus expresiones y afirmaciones hacen pensar en un hombre más bien risueño y entrañable. Nada que ver con la imagen que de él tenemos en versiones de todo tipo en cine y televisión.

Veamos el carácter de Van Hellsing, el personaje que más juego da en todo el libro. Aquí, una arenga sobre la risa.

¡Ay!, amigo John, este es un mundo extraño, un mundo triste, lleno de miserias, infortunios y preocupaciones. Y sin embargo, cuando su majestad la Risa aparece, logra que todos bailen al son que ella les toca. Los corazones que sufren, los huesos resecos de los cementerios, las lágrimas que escuecen al ser derramadas… todo baila al unísono, al son de la música que ella entona con su boca solemne. Y créame, amigo John, es bueno y saludable que aparezca. Porque nosotros, los hombres y las mujeres, somos como cuerdas tensas que nos arrastraran en todas direcciones. Entonces aparecen las lágrimas y, al igual que la lluvia al mojar las cuerdas, nos templan hasta que, a veces, la tensión aumenta demasiado y nos rompemos. Pero luego, su majestad la Risa aparece, como el sol, y vuelve a aflojar esa tensión, haciendo que sigamos con nuestro trabajo, sea el que fuere.

Abraham Van Helsing. Drácula, Bram Stoker.

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Vlad Tepes el Empalador, de la dinastía de los Dracul. Figura histórica en que se inspira Stoker para el conde Drácula. Fuente: National Geogrpahic.

Este acercamiento al inicio del vampiro modélico ha sido toda una sorpresa, pues he comprobado el inicio de una superstición montada a partir de muchas otras, que no se mencionan en el libro, pero que Stoker pone en boca de Van Helsing, como un estudioso de todos estos mitos y supersticiones antiguos que son aplicados con efectividad en la lucha contra el conde. Del texto sacamos numerosos detalles de quién es y cómo ha llegado a ser lo que es. No tiene pérdida.

(…) en vida fue un hombre de lo más asombroso. Soldado, estadista y alquimista… actividad que representaba la cumbre del saber científico de su tiempo. Poseía una inteligencia extraordinaria, una erudición incomparable, y un corazón que no conocía el miedo o el remordimiento. Se atrevió incluso a asistir a la Escoliomancia, y no hubo rama del saber de su época que no probara. Pues bien, sus facultades mentales sobrevivieron a su muerte física; aunque parece que ha perdido algo de memoria.

Abraham Van Helsing. Drácula, Bram Stoker.

La frase de que su mente sobrevivió a su muerte física nos descoloca un poco, pero más adelante aprendemos algo más sobre su verdadero origen, situándolo en un misterio que fusiona la ciencia y las artes mistéricas. Sin duda, unas asombrosas declaraciones que pueden dar lugar a múltiples interpretaciones.

En su caso, han debido de coincidir, de un modo casi asombroso, todas las fuerzas de la naturaleza que permanecen ocultas, y son ininteligibles pero poderosas. El mismo lugar donde ha vivido como no-muerto durante todos estos siglos está lleno de curiosidadese geológicas y químicas. Hay cavernas y grietas profundas que nadie sabe hasta dónde llegan. Existen antiguos volcanes cuyos cráteres todavía expulsan aguas de extrañas propiedades y gasess que matan o vivifican. Sin duda hay algo magnético o eléctrico en algunas de estas combinaciones de fuerzas ocultas que favorece de un modo extraño la vida física; y él llevaba en su interior, desde el principio, algunas de esas grandes cualidades.

Abraham Van Helsing. Drácula, Bram Stoker.

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Tres ejemplos de encarnaciones de Drácula para el cine. Alguno, en mi opinión, de dudosa calidad.

Estas explicaciones florecen a lo largo de todo el libro, encontrando más pistas de cómo vencer al vampiro, de cómo las supersticiones son la única arma que tienen a mano. Habría que acudir a manuales de vampirología, a las religiones y a otras leyendas y mitos centroeuropeos para encontrar razones de peso para utilizar el ajo o el crucifijo. En este último caso, entendemos que la condición del no-muerto se extrae de creencias está ligada a las religiones, por alguna razón el crucifijo le hace daño. Esta es una parte importante, ya que antepone el poder de la cristiandad —no olvidemos que los protagonistas son cristianos— sobre el mal diabólico de las artes de Drácula, mostrando como reflejo el poder de Dios sobre Satán. Nos encontramos en una doble vertiente de la naturaleza de Drácula. La primera, la científica, y la segunda, la religiosa. No olvidemos que antes Van Helsing ha mencionado la Escoliomancia, que es, según he averiguado, una escuela de magia. Por lo general, podríamos pensar que sería magia negra, brujería, etc…, aunque esto, claro, es mi concepción.

Siguiendo con mis impresiones, lo que más me ha agradado es que se muestra claramente cómo Drácula puede utilizar poderes hipnóticos, psísicos, incluso metamorfos. Creo que este vampiro, el de Stoker, es el que más me ha gustado, porque he podido comprobar hasta qué punto se ha utilizado y alejado su figura de muchas producciones a lo largo del tiempo. Por ejemplo, en la película de Francis Ford Coppola, mal llamada Drácula, de Bram Stoker, nuestro vampiro se enamora de Mina. Algo totalmente ajeno al libro, puesto que Drácula no siente amor, sino que sus correrías nocturas son puramente necesidades vitales —si podemos hablar de vitalidad en un no-muerto—. Otro ejemplo es que este Drácula no se muestra hostil contra la luz del sol, o, al menos, no nos da a entender en ningún momento que pueda morir por ella, solamente que su poder mengua durante el día, y por eso descansa en su ataúd en esas horas.

Lo que sí puedo asegurar es de las propiedades eróticas de la influencia del vampiro en las víctimas femeninas, puesto que las induce en un trance de placer que permite que la propia víctima le de permiso para entrar a sus aposentos —pues Drácula no puede cruzar umbrales sin ser invitado previamente—.

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Escena de Nosferatu, el vampiro de la noche, de 1979. Fuente: mercadolibre.

Estas lecciones de vampirología son sumamente atrayentes, y Drácula ha sido una de las lecturas más amenas e interesantes de este año. Sin menospreciar posteriores versiones del conde, he de decir que ninguna me parece fiel al original, aunque como producciones independientes, son todo un espectáculo y una obra de arte. Sí, hablo de la anteriormente mencionada y del Nosferatu, vampiro de la noche (1979). Desgraciadamente, y aunque esto me gane enemigos, he de confesar que el Drácula de Bela Lugosi me pareció una broma y demasiado cómica para mis gustos.

Si no tenéis mucho que hacer, os aconsejo revisar esta novela, clave donde las haya, para entender mejor el mito vampírico de nuestro tiempo, el libro que ha creado escuela y monstruosos seguidores para engrosar el fanático club de aficionados al terror. Un clásico que, a ratos, decae en espesas escenas y exageradas descripciones innecesarias que rellenan un texto impertinente, pero que sabe salir del paso y llegando a su final eleva la adrenalina del lector por encima de la emoción, y más sabiendo que puede acabar de cualquier manera, porque la historia que tenéis en vuestras manos, es la primera y más interesante del vampiro “moderno”.

Es tan difícil aceptar de inmediato cualquier verdad abstracta, que quizá dudemos de que semejante cosa sea posible cuando siempre hemos creído que no lo era. Pero más difícil todavía es aceptar una verdad concreta tan lamentable (…).

Abraham Van Helsing. Drácula, Bram Stoker.


BIBLIOGRAFÍA

Drácula, Bram Stoker. 1897.

-RBA coleccionables, Clásicos del Terror, 2001.

-Traducción: J. A. Molina Foix.

-Tapa dura, 402 páginas.

-ISBN: 8447322297

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