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Revista de ciencia ficción y cultura

Dylan Dog, el detective de las pesadillas. Linea Bonelli II.

Si hablamos anteriormente de “Dampyr”, el fumetto italiano sobre vampiros y seres de la mitología vampírica de todo el mundo de la editorial Sergio Bonelli, hoy toca “Dylan Dog”, el detective de las pesadillas. A caballo entre Scooby Doo y James Bond (una forma divertida de mirarlo), este personaje sale de las páginas con vida propia, con ese halo de misterio que envuelve sus historias.

Creado en 1986 por Tiziano Sclavi su primera misión fue testigo de un intento de invasión zombi y una bella viuda que caía rendida en los brazos de Dylan. Desde entonces se ha convertido en un cómic de culto en Italia. Durante una temporada, Sclavi guionizaba todos los números de “Dylan Dog” pero más adelante, igual que casi todos los títulos Bonelli, se dejó sitio para que otros guionistas y dibujantes dieran su toque personal y fresco al personaje.


Dylan Dog es un ex agente de policía que se dedica a investigar casos insólitos, misteriosos y hasta sobrenaturales. Cada episodio es un homenaje al cine clásico de terror: zombies, hombres lobo, fantasmas, vampiros, asesinos en serie… nada se le escapa a este detective que tiene por compañero a Groucho Marx, el famoso actor americano (hoy en día tendría 123 años), quien se autodefine a sí mismo como actor retirado y llama la atención por su irremediable manía de contar chistes irónicos continuamente, haciendo gala del característico humor que inyectaba en sus películas. Groucho es, de nuevo, un homenaje al cine del siglo XX.

Sin embargo, la mayoría de monstruos que pasan por la piedra de Dylan no son entes sobrenaturales, sino seres de carne y hueso, lo que no significa que exista un lado inexplicable en todas las historias. Siguiendo la linea de “Dampyr”, “Dylan Dog” fue creado a imagen y semejanza inspirada en el actor Ruppert Everett, quien protagonizó en 1994 una película basada en el personaje, “Mi Novia es un Zombie” (“Dellamorte Dellamore”). Ya en 2011, en USA produjeron un subproducto que resultó una desfachatez, un despropósito abobinable: “Dylan Dog, los Muertos de la Noche”, protagonizada penosamente por Brandon Routh, el superhombre de “Superman Returns”. Como si Routh desgraciara toda película en la que apareciese, aunque en este caso la propia adaptación fue un chiste de mal gusto por parte de los guionistas. Dylan Dog fue despojado de su inteligencia y encarcelado en un guión absurdo de hombres lobo que olía a sardina desde el primer fotograma. La humillación del personaje, reduciéndolo a un vacilón guaperas, y prescindiendo de Groucho, hace imperdonable el atrevimiento de los americanos, a pesar de que lo único reconocible del soltero de oro italiano era su clásica vestimenta: vaqueros azul claro, camisa roja y chaqueta oscura. La película se anunció como tres o cuatro veces para su estreno en los cines españoles durante un año y medio aproximadamente. No ocurrió finalmente. Salió directamente en DVD.


Continuando con las características del cómic, en “Dylan Dog” encontramos referencias a clásicos de la música, la pintura, el arte. No es un cómic al uso. Si nuestro atrayente Harlan Draka bebe directamente de las fuentes mitológicas y románticas de la Europa del Este y del Norte con su literatura y seres místicos, Dylan Dog se decanta por la vía del arte en general, creando en cada número otra obra de arte que disfrutar una y otra vez. Los maestros italianos del cómic están dejando bien claro quiénes son los reyes en ventas. Y por si fuera poco, el autor quiso homenajear a su director de terror favorito, Wes Craven, emplazando la vivienda de Dylan en el 7 de Craven Road, Londres. Todo un detalle hacia el creador de “Scream”.

En la actualidad “Dylan Dog” lleva más de 300 números publicados y es líder de ventas en Italia, un país con casi 13 millones más de habitantes que España, donde la lectura del cómic hasta hace poco tenía apenas nada que ver. En Italia los números de 100 páginas de la Editorial Bonelli cuestan 2,5 euros mientras que en España rondan los 5 euros. Digo rondaba porque la editorial Aleta, encargada de Bonelli en nuestro país, ahora incluye de 2 a 4 números por tomo, una apuesta acertada. Pero sigue costando el doble que en Italia. De eso la editorial no tiene la culpa.


Los hechos hablan solos y sitúan a “Dylan Dog” como uno de los mejores personajes de la historia del cómic. Un tremendo desconocido (cada país tiene sus miserias) que en Italia representa un símbolo de identidad. Os dejamos con un vídeo montaje de uno de sus capítulos, “La Vie dei Colori”, donde el dibujante Claudio Villa homenajea al famoso cantante italiano Claudio Baglioni utilizando la letra de una de sus canciones para crear el guión del cómic. Una maravilla hecha arte.

Publicado originalmente en mi blog Spider Review el 4 de diciembre de 2013.

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