CosmoVersus

Revista de ciencia ficción y cultura

‘El fantasma de Canterville’, Oscar Wilde (1887). Club de lectura II.

El cuento brevísimo de El fantasma de Canterville encierra todo un icono del terror gótico en sus cómicas páginas. De los muchos cuentos que Oscar Wilde escribió, quizá sea este el más humorístico y a la vez triste, con la marca inconfundible de aquel dandy irlandés cuyo ingenio estuvo por debajo del escándalo que acabó con su vida social.

En el segundo libro para el Club de Lectura lo propuse yo, al ser un  título breve que no nos quite mucho tiempo para todo lo que ya hacemos en el día (entre ir y volver, la hora de la comida y las horas de trabajo, 12 horas fuera de casa no dan para mucho). En mi caso da igual porque devoro los libros, tengan la extensión que tengan. Oscar Wilde ya es un conocido mío, aunque en el blog no hay nada sobre él, pero hace mucho, mucho, antes de abrir esta biblioteca, me leí bastantes obras suyas, que de seguro tendré que repetir.

Muchos imaginamos las historias de fantasmas en castillos europeos como algo misterioso, apenas temible. Acostumbrados al cine de terror más espeluznante y agresivo se podría creer que ya desde House on haunted hill todo se ha ido inventando, pero no es así. Desconozco en parte la carrera que este género (la fantasía o terror góticos) ha recorrido desde sus inicios y antes de Wilde, pero lo que sí hay que reconocer es que muchos tópicos de hoy día ya aparecen en esta peculiar historia.

fantasma canterville wilde
Ejemplar de Editorial Funambulista, cazado en la Biblioteca

El fantasma es un ser atormentado, asesinó a su mujer en el siglo XVI y desde entonces, Simon Canterville vive atemorizando a toda la familia hasta que Hiram B. Otis, ministro estadounidense, le compra el castillo a lord Canterville para trasladarse allí con su esposa y sus cuatro hijos: Washington, Virginia y los pequeños gemelos. Pero la ira del fantasma se tornará desgracia cuando intente asustar a la familia.

He aquí una de las primeras lecturas bajo línea del cuento: la personalidad crédula, supersticiosa y profundamente arraigada en su pasado de los ingleses, frente a la de los norteamericanos, más fresca, fría y natural para nada previsible por el fantasma, sobre todo reflejado en los “remedios infalibles” del mercado americano que los Otis traen a su nuevo hogar. Durante el relato se dejan entrever otras críticas, ya más concernientes a la época de Wilde, acerca de la aristocracia.

El especto de Canterville es un ser que puede cambiar su apariencia para asustar a sus víctimas, a las que termina o bien volviéndolas locas o creándoles desgracias. Con sus “disfraces” se divierte y se apunta los “tantos”; es por eso que en el relato se las pasa recordando las gamberradas a lo largo de los últimos siglos. Además, el cruel fantasma de Canterville bautiza a sus disfraces con nombres sonoros y pintorescos como Jonás el Desenterrado o el Ladrón de cadáveres de la Granja de Chertsey, como si de un actor de teatro se tratara y aceptara su eterno destino su razón de ser.

La figura de la mancha de sangre que no desaparece es otro de los ingredientes que a menudo hemos podido contemplar en historias recientes de cine (me refiero al cine más que a narrativa por ser un medio artístico más visitado que los libros, en general, y que consumimos mucho más). Pero, en definitiva, la llegada de los Otis creará un verdadero quebradero de cabeza al fantasma, al que conoceremos en profundidad: qué siente, qué le duele, cómo piensa… el fantasma es totalmente humanizado en este cuento. Puede sentir dolor, hambre… y solo el encuentro con la dulce Virginia dará un vuelco a su existencia, siendo clave para el desarrollo posterior del relato.

Oscar_Wilde_portrait
Oscar Wilde, retratado en una fotografía por Napoleón Sarony en 1882.

Sin ánimo de querer contar más para no estropear la lectura y la sorpresa, tengo que decir que lo que sí se me ha hecho extraño es que el propio castillo casi no tenga protagonismo, todo se centra en los efectos de aparición de Simon y su historia e interacción con la familia Otis. Lo que prueba la “modernidad” del fantasma es que sus tópicos son usados aún hoy hasta la saciedad. Sin embargo, el cuento de Wilde es más bien cómico, alejado por ejemplo de otros relatos de apariciones como La leyenda de Sleepy Hollow (1820), más tétrica y terrible en la que la ambientación juega un papel importante.

La ágil palabra de Oscar Wilde juega un papel importante a la hora de no embadurnar el relato con páginas y más páginas, aunque no miento si digo que hubiera preferido una novela extensa para saborear más la historia. Recordemos que el autor es abanderado del esteticismo, un movimiento filosófico y cultural de finales del siglo XIX caracterizado por su inclinación a la belleza del arte por el arte mismo. De ahí que el estilo de Wilde sea conciso, fino, correcto, de belleza incluso sonora, de suave lectura.

-¡La muerte, que debe de ser tan hermosa! Reposar blandamente en la tierra oscura bajo las hierbas que se balancean en el aire, y escuchar el silencio… No saber que existe el ayer ni el mañana… Olvidar el tiempo y la  vida, yacer en paz… Usted podría ayudarme, usted puede abrirme las puertas de la muerte, porque el amor la acompaña a usted siempre, y el amor es más fuerte que la muerte.

El fantasma de Canterville. Oscar Wilde.

En fin, tenemos una ama de llaves que ama su trabajo por encima del pavor del fantasma; una familia que cambiará la “vida y destino” del fantasma, un romance, apariciones terroríficas, y mucho humor.

Foto de portada: no he podido encontrar el autor. Fijaos que en el retrato del fondo se representa al propio Oscar Wilde, imagen basada en la fotografía que en 1882 le hizo el famoso Napoleón Sarony, artista nombrado, además, en este cuento.


BIBLIOGRAFÍA

El fantasma de Canterville, Oscar Wilde. 1887

-Título original: The Canterville ghost.

-Traducción: Mario Lacruz.

-Editorial Funambulista, 2006.

-Tapa blanda, 126 páginas.

-ISNB: 84-96601-16-1

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *