‘El hombre estrella’, de Gabriel Bermúdez Castillo (1987)

Dentro de la ciencia ficción española, y desde la perspectiva de lo poco que aún he leído, considero que esta novela, El hombre estrella, de Gabriel Bermúdez, es una de las más compactas y nutridas que deben figurar en las listas de los lectores. Un amplio repertorio de temas, aventuras y pensamientos concentrados en la brevedad de una narración ágil y espectacular.

El hombre estrella, de la vida y la muerte

Esta novela de Gabriel Bermúdez que he podido leer, entre las muchas que aún me faltan, supone un nuevo registro en su narrativa, dentro de la versatilidad de estilos que maneja. Más directo, con menos regodeo en los detalles, pero profundamente descriptivo. Esto le permite un amplio cúmulo de historias y situaciones.

Teniendo en cuenta el año de publicación, 1987, me atrevo a decir de El hombre estrella que se adelantó, como mucha veces ha ocurrido, a su tiempo, y en los detalles que desglosaré en la reseña se entenderá mi postura.

Nueva Italia

Hace siglos, una nave de la Tierra arribó a un planeta lejano y desconocido, al cual se accedió mediante un vórtice. Entonces, las gentes que viajaban a bordo perdieron el contacto con el planeta, y ya nunca más se supo de la Tierra, esperando siempre que algún día los rescataran. Pero la civilización se desarrolló, y pasó el tiempo, y las personas se reproducían, y nacían criaturas, solo que prácticamente no nacían hombres, y nunca se ha hallado la razón.

Como consecuencia, la sociedad de Nueva Italia, limitada a un continente llamado R, es exclusivamente femenina, y los hombres, con una relación aproximada de 1 por cada 10 mujeres, apenas poseen un rol decorativo y de objeto de placer.

Los hombres son débiles y sentimentales; necesitan de nuestra fortaleza para salir adelante.

Beatriz Dall’Assassino. El hombre estrella.
Gabriel Bermúdez Castillo.
gabriel bermudez
Gabriel Bermúdez

El tema central y el héroe

A la vista de la situación social actual, habrá muchas mentes desquiciadas que pongan el grito en el cielo ante el retrato de una sociedad donde las muejeres explotan sexualmente a los hombres, los someten a un papel exclusivamente de trofeo. Ni mucho menos creo que Gabriel escribiera esta historia con el fin de criticar o de reflejar la contrapartida de nuestra sociedad en pos de reivindicar o denunciar tal o cual cosa.

Como amante de la especulación social, me he enfrentado a El hombre estrella con la conciencia de lector objetivo, sin filtros ni ideologías ni adoctrinamientos. Es, sencillamente, una historia como otra cualquiera, que sirve de escenario a lo que el autor nos ofrece: aventura, drama, emoción, amor, secretos y sorpresas. Porque ya lo digo siempre, que una de las características de Gabriel es, sin duda, la de hilar en largo para luego dejar que el carrete se dehaga solo, por su propia inercia.

El hombre estrella es una historia de pasión, de inocencia, de crecimiento, de empoderamiento y revolución, donde un héroe, por medio de su visión, decide poner cartas en el asunto y llamar a las armas contra la opresión con el poder de la lógica, no de la ideología. No pretende cambiar una cosa mala por otra buena, sino mejorar, para todos, la vida, y en la medida de lo posible, que las personas sean capaces y libres de decidir por sí solas. Enfrentado al engaño y la represión, el camino del héroe se encontrará ataviado de sinsabores: lujos, maltratos, prejuicios, pero también amor y felicidad.

En el fondo del local dos o tres hombres bien vestidos se cubrían los ojos. Tom se avergonzó de esa señal de debilidad. ¿Por qué actuar así? ¿Por qué? No había ningún motivo para no ser tan fuerte como una mujer.

El hombre estrella.
Gabriel Bermúdez Castillo.

Erotismo desbocado

Al margen de todo lo que estoy comentando sobre El hombre estrella, algo inesperado se ha apoderado de la narración: el erotismo. Había detectado ya en otros libros, tales como El Señor de la Rueda o Demonios en el Cielo, más recientemente, despuntar atisbos picarones y un poco subidos de tono. Sin embargo, el erotismo de esta novela es mucho más natural. Escandaloso, incluso, para quien no esté acostumbrado, pero la misma historia lo justifica.

Y no penséis que es burdo, no. Lo que vengo a decir es que lo explícito de las descripciones eróticas de El hombre estrella no forman parte de ninguna campaña de morbo fácil. Este componente erótico es Nueva Italia y la vida en la civilización de R, sin el cual, no tendría el efecto deseado en el lector para comprender la historia y visualizar el impacto de esta sociedad.

Ciencia ficción, bichos y naves

¿Qué sería de las novelas de Gabriel sin alimañas extraterrestres y naves espaciales? En conjunto, El hombre estrella pertenece a esa narrativa de ciencia ficción donde no solo estos ingredientes mencionados se limitan a describir la propia obra, sino que sirven al objetivo de la ficción. No es ciencia ficción porque aparezcan seres y complejos artilugios espaciales. La ciencia ficción de Gabriel estriba en la historia misma, su fondo y desarrollo.

Portada de la única edición. He borrado la leyenda que aparece en portada, pues al brillante maquetador no se le ocurrió otra cosa que desvelar uno de los secretos del final de la historia ahí mismo. Por favor, si sois inteligentes, no busquéis la portada. Y lamento profundamente que solo haya esta edición.

Tom Munford

El joven Tom ha vivido toda su vida en una cueva, alejado de la civilización. Cuando su madre Giovanna la Nera fallece, decide salir al mundo, ese mundo del que su madre lo ha protegido hasta ese momento. Entonces llega a San Cataldo, donde es prostituído y sometido a vejaciones, hasta que conoce a Brenda Della Scala. A partir de ahora, Tom entrará en el mundo real, en la alta sociedad de R, conocerá de primera mano el placer, el odio y el rencor, y una ley moral que no permite al hombre tener personalidad propia, que lo mantiene en el más estricto estado de ignorancia y de objeto de placer.

—¿Y qué vamos a hacer?

—Coger las armas, verstirnos y marchar a investigar esa ciudad.

—¡Es muy peligroso!

—Todo lo es, empezando por la vida misma. ¿No te has dado cuenta de que el hecho de vivir trae consigo la necesaria aventura de la muerte?

Tom Munford. El hombre estrella.
Gabriel Bermúdez Castillo.

Pero, dada su condición de haber sido educado por Giovanna, ajeno a la realidad prejuiciosa y cruel, Tom conserva su capacidad para plantearse dudas y su papel como hombre. Tratará de funcionar independientemente de las leyes morales y legales de R, lo que le conducirá a una aventura repleta de peligros, intrigas, amor y sexo, extraterrestres y civilizaciones autóctonas desconocidas.

Novedad

Siempre lo diré. Leer cada una de las novelas de Gabriel es para mí como una novedad. Porque dentro de su estilo, sabe evolucionar, dotar a la novela de personalidad propia. La historia habla y narra por sí sola, sin necesidad de que el autor la maneje y la lleve por sus derroteros, de modo que cada una es diferente respecto de las demás.

Así como el lenguaje, un añadido marca Gabriel Bermúdez, el ingrediente perfecto para el adn único y característico de sus novelas, que apoya el ambiente y escenario de la narración. Por eso, tenemos los nombres derivados del italiano, como Mario, Elda; expresiones como Measmos (insulto para las mujeres por el cual son reducidas a lo más bajo de la existencia) o ¡Puerca miseria!

El hombre estrella no es un novelón de grueso volumen, pero marca y profundiza como otras historias más largas del autor. Quizá la asemeje un poco a Demonios en el cielo, en el aspecto que describen un régimen cruel y represivo, un secreto bien guardado y un héroe que decide plantar cara a una sociedad violenta, desbaratada, pero controlada, al fin y al cabo por la sólida unión de unos pocos que ostentan el poder, el fuego y la palabra: la Junta de las Nueve.

El hombre estrella. Gabriel Bermúdez Castillo.

Primera edición: 1988. Grandes éxitos de bolsillo.

Ultramar Editores, S.A. Ciencia ficción #57

Portada: Toni Garcés

Tapa blanda, bolsillo. 248 páginas.

ISBN: 8473864816

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