‘El país del pasado’, de Gabriel Bermúdez Castillo (2002)

Considero a esta novela de las que aportan, a partes iguales, fantasía y ciencia ficción. El país del pasado, de Gabriel Bermúdez Castillo, es un relato entre dos mundos diferentes, separados por un universo quizá también distinto y alejado del nuestro.

El país del pasado, de un universo a otro

Solo al comenzar la lectura nos damos cuenta de que no es la novela al uso de Gabriel. Si ya con El hombre estrella cambia de registro pero aún mantiene la característica propia del autor, El país del pasado sufre una ligera transformación respecto a todas las que he leído. Y por lo que he visto, Gabriel no cambia o transforma su estilo según van pasando los años, sino que se coloca otra piel narrativa según la historia que vaya a contar. No he encontrado, de momento, «etapas» del autor, esas que se puedan diferenciar por temas, estilos, preocupaciones, volumen de creación… (tampoco he leído todo aún, pero poco me va faltando).

Asistimos a dos mundos diferentes, situados en dos universos distintos, solo separados por el ingenio creativo y científico del ser humano para encontrar el camino entre ellos. Por lo visto, ha funcionado. Y el engendro que puede servir tanto para destruir como para descubrir, se llama Traslator.

La llegada de Noor Dawidum

Cuando todo parecía perdido y los briander mantenían el esfuerzo de luchar contra un monstruo de terribles características y dimensiones, aparece una nave que resuelve el problema de este pueblo desconocido. Y Noor Dawidum, una bella y valiente humana, se halla a bordo. Nada sabemos, ni nosotros y los briander, quién es, de dónde viene, pero Fairel, el Maxicleum de los briander, solo puede sentir que se ha enamorado de ella.

Idealización de Noor Dawidum con su armadura, en una de sus misiones en las Fuerzas Especiales del Imperio. Fuente: Tumblr

El dinero se puede acumular, y eso solo trae holganza para el que tenga demasiado. Produciría desigualdades y cambios; dejaríamos de ser como somos. El dinero no entra en nuestras costumbres. Las otras cosas no pueden acumularse; si recibes demasiadas, su propia cantidad te hace ser generoso…

El país del pasado. Gabriel Bermúdez Castillo

Los universos y sus seres

No es cuestión de diferencias en cuanto a universos y creatividad. Los seres humanos, si se pueden llamar así, que habitan en el planeta desconocido al que Noor acaba de aterrizar, poseen tantas diferencias con los seres humanos que conocemos en muchos niveles. Tanto física como mentalmente. Perdidos, los briander, en un mundo del que no pueden escapar desde hace muchísimo tiempo, tanto que no le dan importancia y que termina siendo otro misterio más de su raza, Noor toma una decisión que será el cauce de toda la novela.

Ahora bien, no se cuenta únicamente las diferencias entre los dos universos, sino entre los humanos y los briander. Mientras que Noor proviene de una época donde el ser humano se ha expandido por el universo y tiene un caudillo cruel que trata a sus fuerzas especiales como rebaño, en cambio los briander siguen un modelo de unión propio de las más imposibles utopías que podamos concebir, donde además, la clave de su existencia es la comunión mental y física de sus integrantes.

La vida de Noor y el estilo narrativo

Existen algunos pasajes durante la novela que nos cuentan la vida de Noor y los motivos que la llevan a subir a bordo del Traslator y emprender una arriesgada aventura en la que ha puesto en peligro su vida, puesto que no existen garantías de que el experimento del viaje salga bien. Durante estos extractos, escritos en cursiva, el registro narrativo cambia totalmente, siendo completamente ágil, sin adornos, rápido y escueto.

En cambio, el resto de la novela utiliza un estilo suave, armónico, poco usual en las novelas —insisto, en las que hasta ahora he leído, que no son todas, ni pocas— de Gabriel. Podría decir, incluso, que sostiene un aire fantástico y melancólico, adecuado a los eventos narrados y los ingredientes del mundo en que los briander están atrapados, poco cercanos a la ciencia ficción. Esto es lo que provoca el encantamiento al lector al principio de comenzar la lectura.

Idealización de la nave de los briander, un gigantesco cono de kilómetros de largo que contiene un misterio en su increíble interior.

El peso de la historia

Contando algunos momentos de peligro y necesidad argumental, la novela no centra su desarrollo en las aventuras de Noor y los briander, ni tampoco en el hilo de la vida de la soldado. Más bien, es una historia de exploración interior, tanto de los personajes de los briander como de Noor. El choque de culturas, completamente armónico, es el pretexto para indagar y profundizar en las mentes y cultura de los briander y la recién llegada. Por lo que la mayor carga de El país del pasado recae en conocer a los personajes en profundidad. Solo de esta manera podremos entender lo diferentes que son los briander a los humanos, y viceversa.

La mujer y el erotismo

No me he olvidado de otros aspectos importantes, como el erotismo, también presente en esta novela. Menos socarrón que en otros títulos, el erotismo aquí reflejado viene a ser una forma de entender el amor y la comunión entre dos seres, todo ello inspirado por la cultura briander, y exento del carácter que los seres humanos del universo de Noor le dotan, por lo general.

La protagonista, Noor Dawidum, centro absoluto de la trama, es, como de costumbre, una mujer de cuidado, fuerte, decidida y emprendedora. Capaz de las más arriesgadas acciones, tanto en su universo como en el de los briander. Este aspecto clásico de Gabriel es una de sus señas de identidad: la mujer por la que el hombre pierde la razón, o bien se deja crecer ante ella, aprende y sigue sus pasos, lo envalenta y ayuda a encontrar su camino y su coraje.

Porque todo aquello por lo que luchaban y se mataban los seres humanos, y que consideraban como máximo anhelo para su confort, riqueza y superioridad, estaba allí, apilado cuidadosamente, con orden, y minuciosamente rotulado. Pero abandonado, despreciado y cubierto en algunos casos por una ligera capa de polvo.

El país del pasado. Gabriel Bermúdez Castillo

Fantasía inexplicable

Desde mi punto de vista y experiencia de lector, existe otro aspecto en casi todas las novelas de Gabriel que he podido leer hasta el momento. Un grado de fantasía, pero una fantasía muy personal. Se trata de eventos y fenómenos no explicados en la mayoría de ocasiones, y que no solo se cubren con un tinte asombroso y sorprendente, sino por su misterio.

Ejemplo de ello lo tenemos en el interior del planeta en Espíritus de Marte. En el libro que nos ocupa existen varios elementos que podemos catalogar como mágicos, a falta de una buena explicación, como los monstruos que atacan a los briander, los sucesos de las nubes y la vegetación espontánea del Bosque de Freidenberg o el funcionamiento y combustible de la nave de estos, la Aglae de Glengyle.

Idealización del bosque de Freidenberg, donde se hallan criaturas desconocidas y extrañas, y vegetación poco usual. Fuente: culturacolectiva.com. Bosque de Olympic National, Washington.

La rebelión y la paz

A menudo me ha parecido recibir mensajes profundamente pacíficos en las novelas de Gabriel. Constantemente, diría yo, en los personajes o sus situaciones, en la búsqueda de la salvación del protagonista, en el sacrificio de unos pocos en pos de la comunidad… detalles como éste se vislumbran en El Señor de la Rueda, con la partida final y el desenmascaramiento del rey Arturo; Viaje a un planeta Wu-Wei con idéntica finalidad; Salud Mortal con la crítica al régimen establecido; o Demonios en el Cielo con la lucha incesante contra los dueños de una sociedad al margen de la ley…

Pensando en Gabriel

Normalmente no impregno mis comentarios de libros con pensamientos tan personales, si acaso los convierto en opinión. Pero en esta ocasión, me quiero permitir unas reflexiones, tal como pasan por mi cabeza.

Por ejemplo, que la imaginación de Gabriel ha traspasado con creces ciertos límites que creía ya superados hace muchas décadas por la ciencia ficción en general. Y que, con mucho, los detalles en sus novelas —tanto nombres como objetos, sociedades, conceptos— pertenecen a un exclusivo imaginario que lo convierte directamente en creador de mundos y universos como ninguno otro; lo diferencia, por supuesto, de tantos y tantos escritores que también tienen su mérito, eso sin duda.

Así, es ese toque personal lo que convierte sus novelas en clásicas, en revolucionarias, contando no solo su contenido, sino su narrativa. Siempre digo que una buena obra se distingue por la forma de narrar de su autor, y que contiene casi todo el peso de su valor y calidad.

el pais del pasado

El país del pasado. Gabriel Bermúdez Castillo.

Ediciones B, colección Nova #168. 2002.

Presentación a cargo de Miquel Barceló.

Incluye breve bibliografía del autor hasta la fecha de publicación.

Tapa blanda, solapas. 306 páginas.

ISBN: 8436026772645

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