CosmoVersus

Revista de ciencia ficción y cultura

Entrevista a Andrés Massa, de Editorial Inlibris

Todavía queda mucho por saber sobre ‘El Anacronópete’ y su autor, Enrique Gaspar, y en este contexto he entrevistado más profundamente al editor que ha recuperado en su mejor esencia esta obra española para el público mundial y amante de los viajes en el tiempo. No es solo una novela de ciencia ficción, sino un documento clave para entender a una personalidad adelantada a su tiempo y un momento histórico en España.

Andrés, has llevado a cabo un proyecto de gran interés cultural para la literatura en general y para la cultura española en particular, una edición restaurada de ‘El Anacronópete’ de Enrique Gaspar y Rimbau, olvidado escritor madrileño, donde por primera vez en la literatura se describe una máquina del tiempo y un viaje al pasado. Queremos conocer un poco más tu periplo personal con esta obra.

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Recordando nuestro encuentro en Valencia, Andrés el segundo por la izquierda, y servidor el tercero.

LBdlM. En cierto modo, eres consumidor de ciencia ficción y demás literatura. ¿Qué géneros entran potencialmente en tus gustos?

Andrés. Más allá de géneros, me gusta la gente que escribe bien. Si la historia está bien escrita, ya puede ser una novela de ciencia ficción como una receta de cocina, que se me queda grabada para siempre.

¿Cómo conociste ‘EA’ y qué viste en esta obra para ocupar un primer plano de tu vida?

Me enteré de ‘El Anacronópete’ a través de un artículo en el periódico. El artículo decía que el primer libro que describe una máquina del tiempo no fue la novela de Wells sino un libro perdido y olvidado escrito por un tal Enrique Gaspar. Eso ya de por sí despertó mi curiosidad y mis ganas de leerlo. Pero cuando en el mismo artículo contaban que el libro estaba descatalogado, mi cabeza hizo un clic y me dije: “Tengo que conseguir ese libro y, si es bueno, reeditarlo”.

En esta perspectiva, ¿qué te ha conducido a la empresa de editar una obra tan poco valorada —por el momento— en los medios actuales?

Al principio me atrajo esto de que es la primera máquina del tiempo. Luego, cuando lo leí, me encontré con una historia muy original y con un ritmo creciente que te atrapa hasta el final.

‘El Anacronópete’ es una historia que a pesar de sus 130 años, es muy vigente y debería formar parte de la biblioteca de todo lector de ciencia ficción.

Has contactado con un equipo de personas que te han ayudado a llevar a cabo la edición que ahora se encuentra a la venta y es una delicia para los lectores. Cuéntanos un poco el proceso de contacto con estos profesionales…

Al principio pensé hacer la reedición por mí mismo. Pronto me di cuenta que para hacer una reedición como la que yo quería, iba a necesitar meses de trabajo y no iba a poder hacerlo nunca. Contacté con otros colegas de diseño en Valencia y en Madrid, pero a nadie le interesó el tema. Así que el proyecto avanzaba muy lentamente, en mis ratos libres. Un día conocí a una pareja de diseñadores de Alemania que estaban pasando unos días en Valencia y no recuerdo cómo, les conté de este libro. Para mi sorpresa, se entusiasmaron muchísimo y se ofrecieron a colaborar por amor al arte. A través de ellos se interesaron también otros profesionales de Alemania y un par de italianos. Tanta gente involucrada de pronto, se volvió una responsabilidad (en el buen sentido) y me forzó a ponerme las pilas de una vez y llevar el libro adelante. Estos diseñadores se encargaron de la digitalización y de una cuidadosa restauración de las más de 100 ilustraciones del libro. Ya con el proyecto en marcha, contraté el trabajo de revisión del texto (y adaptación al castellano actual) y otra persona para que se encargue de las referencias al pie. Con todas las piezas listas, me puse a maquetar el libro.

El resultado es una edición cuidada, entre un facsímil y una edición de coleccionista. ¿Ha quedado tal como la habías concebido?

Soy un perfeccionista y obsesivo con los detalles, así que trabajé mucho hasta lograr el libro que a mí me gustaría leer.

Quería por un lado que fuera una copia idéntica al original, inclusive dejando los datos de la imprenta y fecha de publicación de 1887. Por otro lado quería que fuera fácil de leer por lo que corregimos muchísimas palabras del castellano de hace 130 años al actual, por ejemplo letras V donde ahora van con B, acentos, etc. También agregamos más de 100 notas al pie para aclarar palabras y sobre todo para entender algunos chistes del autor.

Estoy muy contento con el resultado. Me gusta pensar que Gaspar estaría contento con el trabajo que hemos hecho.

portadas original y reedición anacronopete
Portadas comparadas: la original y la nueva de Inlibris

¿Qué apoyos y obstáculos has encontrado en el camino de la recuperación de este clásico español?

Apoyos, los compañeros que han trabajado durante meses en sus ratos libres, para que la reconstrucción fuera perfecta. Obstáculos, el principal fue conseguir el libro original para restaurarlo, casi no quedan copias y costó cerca de 500€.

Toda aventura tiene sus primeros pasos. ¿En qué fase de la tuya te encuentras?

Ahora estoy en la etapa de difundir poco a poco el libro y, sobre todo al autor. Acabo de terminar la versión de tapa dura para ofrecer a los lectores 3 opciones para disfrutar de este libro. También estoy contactando con algunos de los descendientes de Enrique Gaspar para conseguir fotos y cartas antiguas del autor para alimentar la web más completa sobre este fascinante autor. Mi objetivo es rescatar a Enrique Gaspar de la sombra del olvido.

¿Vas a ir más allá con el renacimiento de la obra de Enrique Gaspar?

Actualmente estoy pasando a ordenador dos libros más de Gaspar con relatos breves y sin ilustraciones. Son textos publicados en el periódico de su época sobre todo tipo de temas. Algunos de ellos, como un breve ensayo en contra de las corridas de toros, son ejemplos claros de lo adelantado que estaba a su época.

No solo eres editor, sino también diseñador. ¿En qué procesos de la nueva edición de ‘EA’ has tenido más trabajo propio?

Participé un poco en cada etapa, desde la digitalización y restauración digital, hasta la revisión de los textos. Aunque sin dudas, el mayor trabajo fue el de coordinar todo y tomar decisiones para que el trabajo avanzara. Desde hasta qué punto había que restaurar las ilustraciones para que conserven el espíritu de las originales hasta qué colores utilizar para la portada porque estaba muy deteriorada y era imposible saber cómo lucía en 1887. Y luego, por supuesto mi parte era la maquetación final.

¿Qué mensaje tienes para los lectores de ciencia ficción y fantasía de todo el mundo?

Creo que hay que revalorizar a los precursores de la ciencia ficción. Hoy las novelas de Verne, más que ciencia ficción podríamos llamarlo aventuras, porque la tecnología actual, en muchos casos, ha superado con creces la imaginación del autor. ¿debemos dejar de leer a Verne por ello?

En el caso de ‘El Anacronópete’, la ciencia aún no ha logrado viajar en el tiempo, pero sí que hoy en día nos resulta un tema muy común y muy hablado, y el libro parece muy naif en comparación con las obras actuales. ¿debemos menospreciar a Gaspar por ello?

Os recomiendo que hagáis esta experiencia. Imaginad por un momento que estáis es 1881. Las casas aún se iluminan con gas o velas. El tren a vapor lleva recorriendo España apenas 20 años. El automóvil no existe ni siquiera como una posibilidad. El único medio de elevarse en el aire era con precarios y peligrosos globos de aire caliente, porque aún faltan 25 años para que los hermanos Wright inventen el primer avión. El tiempo es algo que pasa irremediablemente y solamente se mide, porque faltan aún 25 años para que Albert Einstein publique su teoría de la relatividad, que puso para siempre al tiempo como un protagonista fundamental de la ciencia y tema de conversación vigente hasta nuestros días.

Ahora que estáis en ese mundo de 1881, tan diferente al actual, imaginad a un escritor de teatro que concibe una teoría sobre qué es el tiempo. Luego inventa una historia con una máquina que permite viajar al pasado y volver a voluntad. Una estructura gigantesca que vuela por los aires, por medio de la electricidad, a decenas de miles de kilómetros por hora. Dentro de este prodigio, una suerte de robots (eléctricos también) se encargan de lavar y limpiar todo. Por si esto fuera poco, Gaspar, además de crear todo ese universo tecnológico, plantea por primera vez en la historia, la paradoja de los viajes en el tiempo, tema que hoy nos parece tan común en este subgénero, pero que recién se volvió a mencionar como tal en 1943.

Sin menospreciar a los extraordinarios autores contemporáneos, creo que es fundamental analizar la obras de los pioneros de la ciencia ficción. Imaginar lo que nunca nadie siquiera ha mencionado requiere un talento extraordinario que debe ser reconocido. Estas ideas locas, atrevidas, e imposibles, son las que han inspirado a generaciones de otros genios para convertir esa ciencia ficción en ciencia.

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