‘Fantaghirò: la cueva de la rosa de oro’. Miniserie 1991

Érase una vez una leyenda italiana convertida en serie de televisión. Érase una vez en los noventa. Fantaghirò: la cueva de la rosa de oro.

Fantaghirò: la cueva de la rosa de oro

En los primeros noventa llegó a España Telecinco junto a más canales que revolucionarion la televisión con reposiciones de series y películas de éxito en la pasada década; programas novedosos y la recuperación de buena parte de actores y artistas «clásicos» de una época de oro. Telecinco nos acercó multitud de producciones italianas, entre ellas, miniseries que, si bien no eran una excelencia en inversión presupuestaria, lograron encandilar al público.

Fantaghirò era una de ellas. Estrenada en 1991, primeramente se concibió como película. Pero al no lograr el presupuesto deseado fue producida como miniserie, con dos partes de hora y media de duración cada una. Después, hubo cuatro partes más, con historias que, si bien no tenían continuación entre sí, formaban parte de un conjunto. En España, según los resultados de mi búsqueda, solo se estrenaron las tres primeras miniseries.

Fantaghirò es experta en el tiro con arco

Italo Calvino y los cuentos populares

Precisamente la leyenda de Fantaghirò: la cueva de la rosa de oro se extrae de un cuento popular, Fanta-Ghirò, persona bella, que ya fuera recopilado en 1880 por Gherardo Nerucci, un especialista en folclore. Sin embargo, Italo Calvino lo incluyó en su antología de cuentos. Esta última fuente es la que sirve de inspiración a la versión televisada.

Como he comentado, de modesto presupuesto, no carece, sin embargo, de ese encanto aún ochentero, de efectos especiales inocentes, efectivos y, sobre todo, «realistas». Un mundo donde reina la magia y la crueldad, la belleza y el amor.

El cuento medieval

Dos reinos vecinos han pasado siglos batallando en una guerra interminable, hasta que el rey de uno de ellos, padre de dos niñas, queda viudo al dar a luz la reina otra niña. El rey esperaba un varón, y enfurecido desea sacrificarlo, pero la Bruja Blanca lo impide y Fantaghirò crece como una niña rebelde e independiente, al contrario que sus dos encantadoras hermanas. 

En un encuentro accidental, Fantaghirò es vista por el príncipe del reino enemigo, cuyo padre ha muerto, Romualdo. El príncipe queda prendado de sus ojos y decide encontrar a la mujer que ha visto en el bosque, cueste lo que cueste.

Fantaghirò es el estereotipo de mujer que se rebela contra el estatus y condición femenina preestablecidos en su sociedad, que acabará vistiendo armadura haciéndose pasar por caballero.

Hasta aquí la breve introducción al cuento, en el que ya vemos muchos ingredientes típicos de los cuentos populares medievales: los reinos enfrentados, el amor entre familias enemigas, la princesa rebelde que decide, más adelante, luchar como un caballero y a la que todos confundirán con un joven enclenque pero de gran valor; brujas, animales parlantes, cuevas misteriosas y monstruos… en definitiva, el cuento de hadas perfecto.

Fantaghirò y la Bruja Blanca

Hoy en día

Soy consciente de que los cuentos encantan en cualquier época a pesar de su contenido «desfasado», pero es historia y folclore, así que no nos pongamos criticones. El mensaje de fondo podría tener numerosas lecturas, fruto de la tradición antigua. Fantaghirò, por ejemplo, se niega a casarse con un horrendo príncipe; desafía a su padre y a Romualdo, aprende a luchar y no se rinde ante ningún peligro. Es decir: el estereotipo de mujer que se rebela contra el estatus y condición femenina preestablecidos en su sociedad, que acabará vistiendo armadura haciéndose pasar por caballero. Y como no es lo mismo leer que ver, esta miniserie podría causar tremendos impulsos de aburrimiento en el público del siglo XXI.

Teniendo en cuenta que han transcurrido casi 30 años, debo decir, en defensa de la serie, que Fantaghirò cuenta con un encanto a la altura de grandes producciones fantásticas, y que pese a sus errores y efectos «cutres», el ritmo y la dirección son más que suficientes, por no sumar la fotografía, ambientación y vestuario, para darle una oportunidad y alabarla. Sin olvidar su banda sonora, compuesta por Amedeo Minghi, cantautor italiano, una eminencia en su país.

Para muestra…

Fantaghirò: la cueva de la rosa de oro cuenta con la aparición de Ángela Molina en el papel de Bruja Blanca. Está dirigido por Lamberto Bava y protagonizado por Alessandra Martines y Kim Rossi Stuart en los papeles de Fantaghirò y Romualdo. En las siguientes partes veremos caras conocidas, muchas más —como Úrsula Andress—. El mundo en el que se desarrolla la historia es imaginario, y las localizaciones se repartieron entre Italia y Checoslovaquia. Mucho amor, humor, peligros, duelos y apuestas, adivinos…

La serie cuenta con cinco partes, y otras dos que no llegaron a rodarse. En españa solo se han podido ver las tres primeras. En mi caso, de momento solo he visto la primera parte. Tengo entendido que las siguientes partes no reparan en fantasía y sorpresas. En 1999 se rodó una serie animada por la productora BRB Internacional (sí, esa que dio luz a La vuelta al mundo de Willy Fog y David el Gnomo, por citar algunos). La música que acompaña la serie es una delicia. Os dejo con imágenes de la serie y el tema principal compuesto por A. Minghi e interpretado por Rossana Casale —cuya voz podría desconcertar, pero es acertada y acabas acostumbrándote— , además de un tráiler.

No puedo dejar de opinar que es una maravilla, con sus carencias, pero una maravilla. Con su aire nostálgico y todo.

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