‘Homenaje a Tolkien’, Varios autores (1992) Parte 1. [Reseña]

Un tesoro escondido entre miles de ediciones desde hace ya casi treinta años desde que llegó a España. Este Homenaje a Tolkien vale la pena, tanto si sois fans del autor, como si no.

Homenaje a Tolkien. 19 relatos fantásticos

Como buen escritor/lector con carácter propio, confieso que no me gusta la fantasía que contenga magia, reinos perdidos, caballeros y doncellas, mascotas parlanchinas y todo lo que exude luces, colores y cosas maravillosas y cuyo mensaje bobalicón esté embadurnado de azúcar y frases motivacionales de autoayuda. Eso tan de moda ahora, sobre todo en el público juvenil y milenial. No, la fantasía que me gusta es la de Tolkien, cuando hablamos de fantasía medieval o épica (hay otros tipos de fantasía; la fantasía no solo son unicornios bienintencionados, hadas condescendientes y niños con mentalidad de guerreros suicidas). Porque la narrativa de Tolkien está razonada, sirve a mentes maduras sin tener en cuenta la edad, y no se ríe de los lectores, amén de su carga realista y compleja.

Por esta razón he dado una oportunidad a este libro. Homenaje a Tolkien, 19 relatos fantásticos, con selección de Martin H. Greenberg, publicado hace tres décadas por Timun Mas, y que tuvo otra edición en Folio para quioscos en tapa dura y en dos volúmenes, entre otras. El motivo de su existencia fue el 100 aniversario del nacimiento de Tolkien.

J.R.R. Tolkien con su pipa.

Y ha sido un verdadero acierto, para mi regocijo. Nada más ver la talla de los intervinientes, es decir, los autores, me hago una idea de la grandeza narrativa que contiene. Este homenaje fue publicado, originalmente, en 1992, bajo el título After the King: stories in honor of J.R.R. Tolkien. Ha pasado muchísimo tiempo, y la diferencia de estilo narrativo como de mentalidad respecto a 2023 es enorme, pero, ¿qué os puedo decir? Me siento más cómodo con estos cuentos que la fantasía que se publica hoy en día. Incluso la introducción del libro, a mano de Jane Yolen, podría levantar ampollas, pero estoy totalmente de acuerdo con ella.

Originalmente empecé a leerlo en la mencionada edición de Folio, en tapa dura. El primer volumen me lo habían dejado, pero viendo lo que me estaba gustando, me han regalado el libro integral, es decir, la edición de bolsillo de Timun Mas en su impresión de 1999. De segunda mano, como no podía ser de otro modo, ya que este libro está descatalogado e inencontrable en librerías.

Sin más emperifollamientos, ahí van las reseñas de los relatos.

Reave, el Justo. Stephen R. Donaldson

El joven Jillet de Forebridge, desea casarse con la viuda de Huchette, pero, ante las negativas, necesita valerse de artimañas alquímicas y magia. Pero tendrá que invertir un dinero que no tiene, y se las arreglará para armar un plan con el que enamore a la viuda y, con sus posesiones, pagar la inmensa cantidad prometida.

Stephen R. Donaldson. Fuente: Penguin Random House.

Pese a no tener una ambientación demasiado profunda, sí tiene personajes muy definidos. Precisamente, lo importante está en el carácter de cada uno de ellos. Y sin ser un relato detallista, define muy bien lo que pretende: el poder de las palabras, las ideas y la imagen que se tiene de uno mismo, es decir, su valor como persona e individuo, frente a los atajos tramposos, fáciles y poco ortodoxos, en el sentido de honestidad, para conseguir un fin concreto. Vamos, que es una lección de humildad y valentía en toda regla.

Lo bueno de Reave, el Justo, es la bofetada de realidad que aplica a los lectores, y lo poco correctamente político de algunas de sus escenas, lo que le añade un valor incalculable. Es verdad que Tolkien no habría escrito esas cosas, y no hay motivos para que un homenaje no contenga palabras o acciones tan atrevidas como las relatadas en esta pieza narrativa solo porque la figura homenajeada no las incluya en sus textos. Pero hay que decir que el autor describe unos personajes que, al margen de cualquier prejuicio, se victimizan hasta el punto de no ser capaces de valerse por sí solos.

Entonces, surge la figura de Reave, como un ente personificado en un héroe sin armas, que ataca únicamente con el don de la conciencia. Debo decir que bien podría ser un mito, una figura ideal que está en boca de todos, y cuya presencia en la historia podría quedar reducida a un simple despertar de conciencia de los protagonistas. Reave el Justo es una alegoría incluso en el propio relato.

El puente del Troll. Terry Pratchett

Terry Pratchett. Fuente: Verne

Cohen el Bárbaro, un viejo y baldado caballero, busca un puente para derrotar a un troll y definirse, al fin, en su vida. Su caballo, voz de su conciencia, le acompaña en todo el relato. Y el troll con el que comienza una curiosa conversación resulta no ser esa alimaña que todos pensamos.

Lo primero que leo del tan renombrado Terry Pratchett y que, por cierto, me ha encantado, a pesar de su brevedad. El uso del mito de los trolls y los puentes resulta acertadísimo para esta, digamos, irónica historia que destila no solo humor, ese del que tanto es reseñado el autor, sino también cierta crítica humana. Sea como fuere, es una excusa para disfrutar de las contradicciones que tanto nos gustan a las personas y que vemos reflejadas en los monstruos imaginarios.

Una larga vigilia en el templo. Robert Silverberg

Diriente es un celador del templo de los Tres y perteneciente a una religión antiquísima que se remonta, al menos, diez mil años atrás. La profecía augura la Segunda Venida de estos seres que partieron a las estrellas después de ayudar al mundo a terminar con las guerras y desgracias. Pero un asombroso hallazgo bajo el templo pondrá en jaque las creencias de Diriente y los cimientos de la religión.

No he podido evitar pensar en una alegoría del cristianismo, sin que por ello deba ser una crítica, ni mucho menos. Sin embargo, el mundo que nos presenta es una Tierra bajo un aspecto un tanto fantástico, pues de eso se trata este homenaje. Pero, sutilmente, Silverberg incluye ciertos hechos que bien podrían llevar a engaño y no ser más que meros sueños, y no vivencias mágicas, como llega a creer el protagonista. Creer en extraterrestres de otros mundos sí es, cuanto menos, fantasía pura.

Robert Silverberg. Fuente: Wikipedia.

En otro aspecto, también he sucumbido a los paralelismos con Anochecer, una novela co-escrita con Isaac Asimov y que leí hace muchos años (¡antes de crear La Biblioteca de los Malditos y CosmoVersus!), así que no encontraréis reseña aquí. Pero yo os lo contaré. Anochecer, basado en un relato corto anterior de Asimov, habla de una terrible superstición en un planeta donde nunca se hace de noche, pues posee varios soles en su cielo que permiten un día eterno. Sin embargo, un acontecimiento estelar pondrá en jaque la cordura de los habitantes del planeta, llegando incluso a relacionarlo con las excavaciones encontradas que hacen dudar del discurso histórico oficial y del pasado más remoto de las civilizaciones que en él existieron.

Con todo, el centro de la narración es la fe de Diriente, una fe maltrecha a lo largo de los años y a la cual se niega a rechazar. No es extraño que algunas imágenes vertidas en este cuento, con Diriente realizando sus ritos y ofrendas de forma automática, vacía y carente de entusiasmo, me hayan recordado, con diferencia, a algunos sacerdotes católicos que he presenciado a lo largo de mi vida, en sus homilías y oficios caídos en la más absoluta e insípida rutina, cuyos gestos y palabras resuenan a lecciones repetidas con resignación.

Podría ser a causa de los traductores, pero el estilo de este cuento difiere muchísimo del que recordaba del autor en El mundo interior (¡otra novela leída antes de irrumpir en el mundo de las reseñas!). Aquí se extiende en descripciones, acertadas en la mayoría de ocasiones. No obstante, el tono de cuestionamiento de las normas aceptadas y las creencias arraigadas en las sociedades que ya encontrara en Anochecer y El mundo interior, también hace acto de presencia en Una larga vigilia. Sin duda, para mí, que me encantan estas reflexiones, me ha parecido uno de los mejores cuentos del libro.

El dragón de Tollin. Elisabeth Ann Scarborough

Elizabeth Ann Scarborough. Fuente: Peninsula Daily News.

Lo que he tomado como una fábula, en plan historia interminable, es un cuento condenado a repetirse una y otra vez. Una serie de personajes se encuentran en una tierra desolada por las llamas de la destrucción, con un huevo de dragón que está a punto de eclosionar. Sin embargo, se cuentan entre ellos la misma historia, pero desde dos perspectivas diferentes, y claro, sus puntos de vista también lo son.

Hace tiempo, un reino protegió a un dragón, que crecía y crecía, y mientras, protegía y ayudaba al reino a ser próspero. Pero cuando su hambre ya era descomunal, el rey perdió la cabeza y empezó a abusar y corromper a la población en pro del dragón. Y como todo esto terminó mal, Dolhal, el emisario, quiere destruir el huevo del nuevo dragón. Pero Sulinin quiere protegerlo porque cree que puede empezar de cero y evitar lo que ocurrió anteriormente.

Moraleja: no bajamos del burro, aunque todo nuestro entorno esté patas arriba. No aprendemos las lecciones de la vida y la experiencia. Nos gusta jugar con el riesgo de caer en los mismos errores.

Un cuento con encanto, valga la musicalidad de la expresión, de extrema melancolía y, pese a estar recubierto de fantasía, no es despreciable su carga dramática y terrorífica.

Fe. Poul y Karen Anderson

En el siguiente relato se nos narra cómo en la comarca de Aeland, un día, sin razón alguna, los trasgos comienzan a secuestrar niños. Pero la acción principal transcurre treinta y tres años después, de mano de algunos de aquellos niños arrancados de sus hogares, que son criados con mimo y amor por los trasgos.

Varios giros en la narración me han hecho pensar en hipótesis descabelladas, pero la verdad es que, hasta cierto punto, el lector no será capaz de entender qué pasa en realidad hasta llegar a un punto culminante. Un hecho a favor del relato que, a decir verdad, comenzó siendo bastante confuso y falto de interés, para mí, pero que, rápidamente, cambia hacia una lectura más interesante.

Poul y Karen Anderson. Fuente: Sanctum Secorum.

Digo esto porque en las primeras páginas, los autores vuelcan tal cantidad de datos y nombres que te pierdes por completo, lo justo para querer abandonar la lectura o, como me suele ocurrir en estos casos, detenerme y atascarme y no ser capaz de avanzar más de dos páginas al día. Por suerte, esto pasa pronto y logra centrar la atención en lo principal. Está claro que para exponer un contexto es necesario explicar algo antes de fijarse en una historia concreta, pero hacerlo con mesura es la mejor opción.

Al margen de todo esto, es el relato que más me ha recordado al estilo de Tolkien, si bien hasta el momento no he encontrado a nadie que pueda igualarlo —al menos, que yo haya leído—. Y no me refiero a todo el relato, sino a las partes en las que describe los territorios y su situación —Tolkien, al alargarse más, es más claro y sus explicaciones, mucho más convincentes—, y al poema final.

No quiero terminar sin hablar de la fe, esa fe que los niños establecen tan ciegamente y que, al llegar a la edad adulta, puede ser resquebrajada con un simple hecho. Igual que los trasgos saben y entienden los mecanismos de los niños para mantenerlos siempre a su lado y que crean en ellos. Pero la fe de los Anderson es algo de lo que no puedo hablar demasiado sin arriesgarme a destripar la historia.

En la estación de engalanar los pozos. John Brunner

Sorprendente y emotivo relato que no incluye reinos mágicos, seres desconocidos o mitológicos o hazañas increíbles. El joven inglés Ernest Peake se recupera de su traumática experiencia en la guerra en la mansión de su tía Aglaia, en Welstock, un pueblecito rural. Allí conocerá a personas e historias singulares, pero ninguno tan huraño y despreciable como su tía, religiosa extrema y de mal carácter.

Aunque el relato se basa en algunas experiencias y vidas de los vecinos de Welstock, el principal ingrediente es una tradición pagana convertida al cristianismo que trata sobre engalanar con flores los pozos de agua de la comarca, y que data de fechas antiquísimas, relacionadas con una olvidada diosa del agua. Esta tradición, perdida después de la guerra, tratará de ser recuperada en Welstock.

Buscando información sobre el autor, pues me come la curiosidad el porqué de esta temática en un homenaje a Tolkien, parece que el cuento haya pasado desapercibido, pues en la poca información integral que he encontrado de Brunner, no se menciona; se habla más de su obra global.

John Brunner. Fuente: Andromeda.

Pero lo importante es, ¿qué relación guarda un relato sobre un pueblo inglés con un homenaje a Tolkien donde, en su mayoría de cuentos, prima la fantasía? El protagonista se recupera de su trauma en la guerra —supongamos que es la Primera Guerra Mundial, en la que Tolkien participó y sobrevivió—. Ernest Peake ha quedado paralizado de una pierna y se desplaza con bastón. Por suerte Tolkien no tuvo esas secuelas. La acción transcurre en un pueblo rural, escenario e inspiración de la vida pacífica e ideal de Tolkien, recreada en los agujeros hobbits.

Por otro lado, la base del relato trata de recuperar una costumbre pagana, la de engalanar los pozos, que derivó en un rito cristiano, absorbido por la cultura religiosa en el transcurrir de los siglos. Tolkien era cristiano y sentía una completa y sincera fe en su religión. Luego está la tía Aglaia, en la que veo la personificación del mal y la irreflexión, en contra del respeto por las tradiciones. De todos es sabido que Tolkien fue filólogo y recuperó obras míticas, estudió religiones y obras antiguas, sobre todo europeas, y la inspiración que surgió de todo esto en su obra. Ernest nació en la India, y pasó sus primeros años allí —Tolkien nació en Sudáfrica—.

Quien haya leído alguna biografía de Tolkien, o conozca por encima algo de su vida, entenderá este homenaje en forma de cuento, y los paralelismos con el autor de El Señor de los Anillos (la película Tolkien, dirigida en 2019 por Dome Karukoske, no vale, absteneos de verla antes de leer profundamente la vida del escritor). El vicario Pollock, además, actúa como intermediario de la concordia entre el respeto a los orígenes paganos y su transformación en costumbre cristiana, no auspiciada por algún que otro personaje fanático. Algo que, en la época en que transcurre la historia, podría resultar extraño, sobre todo para los más estrictos religiosos.

Otros personajes más podrían ser claves en referencias a Tolkien, como el viejo Gaffer Tatton o la valiente Alice Pollock. También hay lugar para el romance: ¡esta historia lo tiene todo!

Ernest, además, encuentra paralelismos entre las costumbres paganas y las hindúes, y surge el debate del porqué existe una relación tan estrecha entre fenómenos, ideas y cuestiones religiosos en todo el mundo, a pesar de la distancia física y temporal entre civilizaciones y pueblos.

Creo, sinceramente, que este cuento es una verdadera maravilla y encaja a la perfección en el homenaje del libro, pues Brunner eligió hablar no de la obra de Tolkien, sino de ciertas facetas de su vida y creencias, así como experiencias personales, con unos personajes y un contexto acertados a lo que sucedió en realidad. Algo de J.R.R. Tolkien impregna esta historia intensa, sencilla, repleta de alusiones y referencias «enmascarados» en esta breve ficción.

Fin de la primera parte

Hasta aquí la primera parte de esta reseña de Homenaje a Tolkien. 19 relatos fantásticos. Y sí, me ha resultado fantástica la experiencia, nunca creí que me viera inmerso en este tipo de subgénero de fantasía. Pero ya sabéis que todo lo antiguo me fascina más. ¡Hasta la próxima parte! Y recordad, si os ha gustado, podéis darle a Me Gusta, compartir y comentar, que para eso estamos.

Reseña Parte 2

Homenaje a Tolkien. 19 relatos fantásticos. Varios autores. 1992.

Título original: After the King: Stories in Honor of J.R.R. Tolkien.

Grupo Editorial CEAC. Timun Mas. 1999.

Colección Fantasía Épica. Edición bolsillo.

Rústica sin solapas. 448 páginas.

Traducción: Jaume de Marcos, Mila López y Elvira Sáiz.

Selección: Martin H. Greenberg.

Introducción: Jane Yolen.

ISBN: 84-480-3919-X

Tripulación CosmoVersus

Marcos A. Palacios
Marcos A. Palacios
Administro CosmoVersus y colaboro con la Editorial Gaspar & Rimbau, donde he publicado mi primera obra antológica 'Fantasía y terror de una mente equilibrada' y corregido y anotado los libros de los 'Viajes muy extraordinarios de Saturnino Farandoul', entre otras ocurrencias. Mis reseñas van más allá del mero apunte de si este o aquel libro me ha gustado mucho o no. Busco sorprender y animar a los lectores a leer y compartir mi experiencia personal con los libros, igual que los compañeros de CosmoVersus. Soy muy retro, y no por mi edad, pues a los 20 años ya estaba fuera de onda. Perdón por no evolucionar al ritmo de los tiempos, pero es que soy yo.

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