‘La fuga de Logan’ serie de TV 1977

La novela del mismo título cosechó tanto éxito que se rodó una película con igual acogida. Sin embargo, la serie de TV de la que hoy hablo, se canceló por la poca audiencia que obtuvo. ¿Qué pasó con La fuga de Logan para que cosechara tal fracaso?

La fuga de Logan, el desastre en televisión

Si os leéis esta reseña que publiqué hace un tiempo sobre la novela de La fuga de Logan, entenderéis el potencial dramático para realizar la película y el intento de serie del que hoy hablamos. Y si ya lo habéis hecho, cuidado, que vienen curvas.

El carrusel

Tras una hecatombe nuclear en el siglo XXII, y tras doscientos años confinados en la Ciudad de las Cúpulas, la población vive feliz. Pero para controlar el crecimiento excesivo de población, a los 30 años los individuos son sometidos al Carrusel o Renovación. En este evento, creen que se reencarnarán. En realidad, son eliminados. Los rebeldes, fugitivos, saben de la existencia del Santuario, un lugar para vivir felices y sin preocupaciones. Por ello rechazan la norma de la Renovación. Para ello, los vigilantes se encargan de destruir a los fugitivos. Pero un día, Logan, un vigilante, es convencido, tras sus dudas previas, de que existe vida más allá de los 30 años. Así, escapa con Jessica en busca del Santuario, descubriendo que el aire es respirable en la superficie.

Los motivos de que esta serie fuera cancelada y abucheada, saltan a la vista cuando a un servidor se le ocurre verla. Ha sido una decepción total, casi o más casposa que Battlestar Galactica de 1978. El presupuesto brilla por su ausencia, lo que posiblemente sea la mayor causa del pobre resultado obtenido.

El horrible transporte con energía solar de los personajes

Los escenarios reciclados constantemente: una mano de pintura resolvía el problema entre capítulo y capítulo. Incluso se puede ver cómo el mismo cacharro se utiliza en un capítulo como mando y en otro como arma, a manos de personajes diferentes y de lugares y «civilizaciones» que no tienen que ver uno con otro. El colmo fue contemplar una escena en un centro comercial, con sus bancos, sus maceteros y plantas y sus escaleras mecánicas, para emular la Ciudad de las Cúpulas, una civilización del siglo XIV.

Nada tiene sentido

Podéis pensar que estoy exagerando, pero pasar un año viajando en un coche más parecido a los troncomóviles de los Picapiedra y alejándose de la Ciudad de la que Logan huye, y en un santiamén vuelve a ella… queridos guionistas, la cuestión del espacio-tiempo no es lo vuestro.

Por no hablar de que los protagonistas siempre están de punta en blanco: ropas, peinado, barba, estado de salud… por muchos peligros y sometimientos, ni sufren un poco siquiera. Hay que ver, esos personajes planos y sencillos…

El estreno en España llegó en 1982

Cancelada y humillada

La buena intención es lo de menos. Existen pocos capítulos con potencial entre los 14 episodios de que consta la serie —¡ojo, la historia no finaliza, se queda como está, no rodaron más capítulos!—. El más emocionante llega cuando se topan con una «máquina del tiempo» y se centran en los motivos de la destrucción de la civilización hace doscientos años. Creo que es una pena no haber continuado con ese afán de dar voz a los hilos de la historia original.

Sin embargo, nada es eterno. Solo se emitieron 14 capítulos, y desapareció de la parrilla de televisión. Las actuaciones de Gregory Harrison y Heather Menzies se quedan también a medias, pero no es razón para que sus carreras fracasaran. En resumen: bajo presupuesto, limitaciones en las historias, contradicciones irreconciliables con la lógica, efectos especiales mínimos y deplorables… Si eres de los afortunados que la recuerdan con cariño desde los años ochenta y no has vuelto a verla, sigue así. Te llevarías una gran decepción.

Alejándose de la novela

La serie de La fuga de Logan es una visión libre para dar coba a muchos capítulos, que lógicamente no llegaron a rodarse. Se eliminan muchos elementos de la vida en la Ciudad de las Cúpulas, como los marcadores en las manos, la representación del estilo de vida de la población —quizá muy escandaloso para los creadores de la serie—, el cambio de rostro de Logan… En su lugar, se centran en el camino que siguen Logan y Jessica, perseguidos siempre por Francis, vigilante amigo de Logan, junto a Rem, un androide de forma humana inexistente en la novela. Todo parece un jardín de rosas a pesar de los peligros.

Una situación tan irreal e ilógica que no tiene sentido en una odisea de ese tipo. Esto provoca que a los personajes los idealicemos de forma edulcorada. Y no hablemos ya de cómo se nos muestran: para haber salido de la civilización donde se han criado, parecen jóvenes educados en la más estricta moralina católica. Deplorables, ñoños y blandos.

Todo parecía indicar que el atractivo pueril de Harrison y la minifalda de Menzes harían las delicias del público, pero, lo que digo siempre: las cosas se hacen bien, si no, no se hacen.

El video de entrada de La fuga de Logan demuestra el triste resultado

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