‘La pequeña pasión’. Pilar Pedraza (1990)

Mi primera aproximación a Pilar Pedraza ha sido con La pequeña pasión, un cuadro decadente y de extrema belleza lírica en cada frase. La protagonista verá cómo su mundo cercano se va desmoronando a golpe de cincel bajo un manto de recuerdos y olor a descomposición.

La pequeña pasión

Mientras la protagonista contempla cómo su matrimonio parece depender de los secretos entre su marido Gabriel y ella; al tiempo que su maestro se debate entre la vida y la muerte en un hospital y su amigo «el escultor» intenta suicidarse; justo en medio de todo el estanque de emociones, su gata enferma y el escarabajo de colección al que adora comienza a deshacerse…

Esta es la lucha de una mujer que contempla el proceso de descomposición de su alrededor. El ambiente lúgubre y terrorífico, en ocasiones, la toma en posesión como un demonio. El demonio del pasado, del presente y del futuro. Las cosas toman vida en la mano de Pedraza, se humanizan y obran por sí solas, confabulando contra la protagonista de la novela. Se les escucha cantar, desprenden color —aunque sea un color acre, pútrido—.

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Pilar Pedraza. Foto: Diario de León.

Era una mujer menuda y calva, cuyo perfil se recortaba purísimo contra las sombras hasta por debajo de la nariz; en esa zona de su joven rostro, los labios se sumían de un modo espantoso, como si no tuviera dentadura, dándole el asecto de una vieja. Vestía ropas anticuadas, y sobre su pecho una joya roja y negra lanzaba destellos cegadores que parecían proceder del interior y no del reflejo de la escasa luz de la estancia. Me acerqué a ella (…)

La pequeña pasión. Pilar Pedraza.

Pasado e irrealidad

Varios puntos en la novela convergen en algo completamente fascinante: el pasado de la protagonista, en la que se verá cómplice al curiosear la casa antigua familiar, que más que una casa parece un panteón de fantasmas. Las leyendas de su infancia, las de sus abuelos, rondan aún en los escritorios y el jardín.

Después, el velo de fantasía e irrealidad que lentamente acechan a la narradora remata el ambiente fatalista/renovador que tiene como consecuencia, por lo general, los hechos que revuelven la vida de alguien y la cambian por completo. Es el marco donde el lector caerá presa de la narración de Pedraza. 

Pilar Pedraza

Desde que leí una entrevista a Pilar me llamó la atención su figura y su obra. Valenciana, ejerció como profesora de Historia del Arte, algo que en La pequeña pasión se contempla a cada párrafo y destila no sólo esa belleza mítica grecorromana, sino imágenes de un penetrante hechizo neoclasicista; pasando por la sensualidad terrorífica de ultratumba, encarnada en el «amigo escultor» y la casa antigua. Bien sabemos que las interpretaciones que cada uno tiene de un texto pueden ser tan divergentes como similares. Debo apreciar que el lenguaje desenfadado y cargado de esta novela, la tercera de la autora, te alcanza el espíritu.

pequeña pasion pilar pedrazaLa pequeña pasión. Pilar Pedraza (1990).

Tusquets Editores. Colección Andanzas #117.

Primera edición, abril 1990.

Tapa blanda con solapas, 184 páginas.

ISBN: 84-7223-159-3

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