CosmoVersus

Revista de ciencia ficción y cultura

Las opiniones enfrentadas

Cada cual con su opinión, es algo indiscutible.  Opinamos por algún motivo, siempre hay una razón para que guste o no algo. En el universo de la literatura, el cine, los cómics, el arte… nos reunimos en grupos según nuestras afinidades y defendemos una u otra obra. Pero ¿qué pasa cuando no se aceptan los gustos ajenos?

He mantenido un negocio durante 4 años, una tienda de cómics. En las convenciones de cómic o manga -salones- y entre mi clientela he conocido muchísima gente de opiniones enfrentadas, entre ellos o conmigo. Pero no pasa nada. Cada uno aportaba su razón del porqué. Gente adulta que no se indigna. Tengo buenos amigos que odian ‘Dragon Ball’ pero para mí es uno de los mejores animes en su género y época. No pasa nada.

El problema viene cuando se abre la boca más de la cuenta. Las RRSS son el habitáculo ideal para esas disputas a vida o muerte entre fans de postureo y fanáticos inmaduros. Porque no se trata solo de “no querer entender la postura ajena”. Se trata de respetar un argumento. Las cosas no gustan porque sí. Pero hay mucha gente que no lo entiende. Los insultos y ofensas se multiplican cuando hay de por medio una pantalla, no importa que tu nombre aparezca reflejado. Ni que salga tu foto para que todos te vean. Pero te da igual y te coceas con el mundo que está equivocado porque este autor o aquella escritora no valen nada por el hecho de que a tí no te aportan lo que buscas. Fíjate. A los demás sí nos aporta.

Por poner un ejemplo: hace unos años descubrí un grupo de Facebook sobre Isaac Asimov y su saga ‘Fundación’. En él los colaboradores aportábamos ideas, argumentos, opiniones, noticias, documentos… por lo general es un grupo abierto y compuesto por muchas nacionalidades de habla hispana. De vez en cuando me encontraba disputas que llegaban a lo absurdo. Gente supuestamente licenciada, doctorada, etc… pero las cosas no pasaban de ahí. Un día el administrador dejó de dar señales y se montó una batalla campal entre algunos “personajes” para conseguir el poder moderador. Fue una masacre. Acusaciones, insultos, amenazas… salí del grupo.

Años después volví pero entre los habitantes se encuentra un señor que cree ser el portador del virus de la verdad. Sus aires de grandeza y superioridad por encima de los demás -aunque no causaba problemas- me desconcertó y volví a salir del grupo. No por miedo ni por vergüenza, sino porque en el fondo no me aportaba tanto y la negatividad emanada por estas situaciones ya es suficiente en el día a día.

La literatura no se libra. Los académicos, críticos, la propia RAE, Quevedo y Góngora… las guerras de palabras han sido constantes. No ayudemos a favorecer las iras de la literatura. Y mucho menos entre escritores profesionales y aficionados. Que echar una mano no está de más para aprender de las opiniones ajenas.

Fuente foto destacada: video de Jordi Barrera Perxés

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