CosmoVersus

Revista de ciencia ficción y cultura

‘Los caminos hacia Marutá’, de Enrique Paz Talasa

Si alguien ha leído alguna obra englobada en el surrealismo mágico más puro –‘Cien Años de Soledad’, ‘Pedro Páramo’-, entenderá lo que supone ‘Los Caminos hacia Marutá’ en el paradigma literario actual. Enrique Paz Talasa, su autor, nos cuenta el origen de esta historia tan fantástica como mágica.

El planeta Roldom es un mundo donde todo es posible, o casi todo. Aquí se entrecruzan las historias de diferentes personajes a lo largo de vastos territorios y de diferentes épocas temporales, todas con un elemento común: la tierra de Marutá.

“La linea entre la invención y la realidad fue rota muchos milenios antes de los sucesos de esta recopilación”

Los caminos hacia Marutá. Prólogo.

Marutá es un continente maldito, de tristes y desgraciados presagios que tiñen de superstición a los habitantes de otros países y continentes de Roldom. Algunas historias se entrecruzan entre ellas para contar lo que llaman Reorganización, una obligación estatal para la población. Este es uno de los recursos de Paz Talasa, ir desgranando poco a poco el misterio de Marutá en un mundo donde lo mágico es lo cotidiano. En palabras del autor, ‘LCHM’ es “fantasía cotidiana, porque pretende aportar a un mundo fantástico algo de lo cotidiano, al contrario que el realismo mágico, que inyecta magia a la realidad”.

Los relatos de Marutá pueden resultar crípticos, enigmáticos, pero tienen todo el sentido que puede conllevar su género y las intenciones del autor. Para esclarecer un poco el sentido de la obra, tenemos una buena opción, aparte de este artículo y entrevista, que se remite al blog personal del autor donde habla sobre los relatos de Roldom y el continente donde se centra la mayor acción, Eirre. Porque disfrutarlos, se disfrutan por sí solos, sin necesidad de entender nada.

En esta obra están presentes continuamente elementos de la naturaleza que inciden directamente en los personajes humanos, incluso se manifiestan como si tuvieran vida propia mediante acciones concretas. También un estado de ánimo o un objeto pueden decidir sobre la vida de los personajes.

Siguiendo con la originalidad de la obra, para redondear nos encontramos, además, con una lengua propia, el finsvel, de la que Paz Talasa apunta en su blog que hace más de diez años que comenzó a perfilarla. Pero me guardaré las opiniones personales de momento, que ya son muchas, y vamos con mi encuentro con Enrique, porque tiene mucho que contar sobre ‘Los Caminos hacia Marutá’.


ENTREVISTA A ENRIQUE PAZ TALASA

Después de leer la obra, veo que hay un componente muy fuerte de lazos familiares, de amistad y sentimentales. ¿Cómo son para tí esas relaciones en tu vida? ¿Qué importancia tienen?

Es el pequeño truco del género que intento fundar en la oscuridad, la “fantasía cotidiana” se sitúa en un mundo fantástico, con sucesos mágicos, irreales, preciosistas incluso, pero luego el texto tiene una fuerte tendencia a decantarse por contar los adentros de los personajes, sus detalles y preocupaciones como personas de a pie, pues lo altamente fantástico es lo normal en su vida y no se crean preguntas al respecto. Sí, es como un realismo mágico, con la diferencia que en el realismo mágico todo parte de un mundo real, y esto de un mundo fantástico.

Después de esa inferencia, a la pregunta, jeje. Las relaciones sociales son algo inevitable y complicadas, esa es una lección que estaba aprendiendo yo cuando escribía ‘LCHM’. Hay una pequeña sensación difícil de definir, a medio caballo entre la desesperación y el miedo, cuando quieres ganar confianza con una persona, y ese pánico intenté reflejarlo más de una vez. No voy a mentir, todavía sigo en una fase de construcción de mis propias relaciones familiares y amorosas, no creo que sea algo que tenga un punto de fin. Las relaciones interpersonales atraviesan muchos baches, muchas decepciones, reestructuraciones, verdades, heridas… Si vamos a un plano personal, yo siempre digo que quiero ser una persona poco “problemática”, pero, claro, eso acarrea cierto problema de conformismo en ocasiones. De este tipo de reflexiones origino las interacciones variopintas de los personajes de ‘LCHM’ que igual hablan de política como de pedos, pero nunca son vanas, siempre buscan aportar alguna pista sobre sus relaciones.


¿Hay algún reflejo de tu visión de la vida en LCHM?

Sí y no. ‘LCHM’ es algo que desarrollé en torno a 2-3 años (desde el primer relato hasta el último que decidí incluir), y en ello se incluyen muchos cambios de percepciones. Hay cosas en las que creía una época y que luego dejé de creer o defender, pero nunca decidí borrarlas, me gustó dejarlas porque así, además de dar variedad y distintos tonos y opiniones al libro, podía también recordar yo lo que aprendí o dejé de aprender. Tal vez un modo de visión de vida que aparece con frecuencia es el de el alejamiento de la sociedad, es algo que me dí cuenta que hice de forma inconsciente: muchos personajes se terminan alejando del barullo de las grandes aglomeraciones, se pierden en la geografía del continente y los mando a campos, islas, montañas… sin darme cuenta. Esa es incluso, irónicamente, una “fantasía” que siempre quise cumplir, llegar al punto en el que pueda alejarme del barullo y ponderar las cosas a nivel natural y existencial, suelto de las riendas del mundo civilizado, rollo ‘Hacia rutas salvajes’, pero un poco menos suicida.

Otra visión vital que intento expresar en ‘LCHM’ es la unión. Empieza con querer quitar la idea de las aventuras con grupos de personas muy similares en edad y destreza, como ocurre mucho en la ficción. En este mundo fantástico un periplo para salvar el mundo tal vez lo inicie una asociación de vecinos y vayan armados desde con cacerolas y rastrillos hasta varitas mágicas y cosas voladoras. Es una forma de decir que la unión hace la fuerza, o que, todos podemos aportar nuestro granito de arena, todos podemos ser héroes. Siempre he querido crear una heroína que fuera una madre cuarentona, campechana, regordeta y con mucha mala ostia, y que con esa mala ostia salvase el mundo. Me gusta imaginar una situación humorística en la que tiene que llevarse a sus hijos encima porque no tiene con quién dejarlos, y preparan todo como si fuesen de camping (intentaba eso en ‘Crónicas del populacho’).

Finalmente, una visión que se nota a tres lenguas en este libro es la búsqueda de una normalización LGTB+. Me imagino que más de uno se habrá dado cuenta que absolutamente ningún personaje se cuestiona la orientación o preferencias de nadie a lo largo del libro. Presté un cuidado tremendo a la forma en la que se encauzaban las frases para eso, para que, dentro de sus problemas y conservadurismos sociales, el continente (y el planeta en general también) se presentase como un mundo en el que eso no es un tema a cuestionar. Sin embargo, eso puede parecer algo irreal a veces, entonces intento compensarlo con otros problemas sociales que también me parecen importantes.

De extra, está la esperanza. Todavía me costaba definirlo en este libro, pero siempre he pensado que una visión positiva es otra forma de alimento, un nutriente que hay que consumir con regularidad.

“La fantasía cotidiana es como un realismo mágico, con la diferencia que en el realismo mágico todo parte de un mundo real, y esto de un mundo fantástico.”

Enrique Paz Talasa.


¿Qué obras o corrientes literarias te han influenciado?

‘LCHM’ se empezó a confeccionar cuando yo andaba a finales de segundo de bachillerato y empecé a disfrutar mucho de la lectura gracias a una asignatura llamada “Literatura universal”. Ese verano comencé a leer varias obras de realismo mágico (‘Cien años de soledad’, ‘Pedro Páramo’), varias obras de Juan José Millás, influido por mi profesor (‘El desorden de tu nombre’, ‘La soledad era esto’, ‘Dos mujeres en Praga’). Luego, lo que remató el pastel ya fue que en primero de carrera empecé a participar en un ateneo literario que se celebrara en Elche, en esa época tendría la mitad de relatos más o menos del total, y durante el tiempo que participé escribí prácticamente toda la otra mitad por la inspiración. También empecé a leer a Jorge Luis Borges (Especialmente ‘Ficciones’ y ‘El  Aleph’), otra gran motivación en aquel entonces, especialmente en temas de relatos oscuros o creación de misterio. Finalmente, otra gran lectura de la época de ‘LCHM’ fueron los relatos del ruso Chéjov. Toda esa amalgama de realismo mágico, drama urbano y ficción compone el trasfondo del primer libro.

Sin embargo, algo que no puedo obviar es la influencia de las letras de las canciones que oía, algo que dejaba bastante claro en algunos relatos (principalmente de grupos como Camel, Yes y Genesis). También recibo gran inspiración del aspecto literario y estético de los videojuegos, principalmente de rol (‘Terranigma’, ‘Star Ocean’, ‘Secret of Evermore’, ‘Final Fantasy VI’). ‘Terranigma’, por ejemplo, me inspiró a confeccionar el planeta de Roldom, donde se encuentra Eirre. ‘Secret of Evermore’ me llevó a idear historias fantásticas con personajes que no cuajaran en la fantasía tradicional. ‘Final Fantasy VI’ inspira paisajes post-apocalípticos y la necesidad de la esperanza.

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Enrique Paz Talasa

Personalmente he encontrado un tono de tristeza y pérdida en las historias de los personajes de Eirre. ¿Es ese su destino?

Eirre, entre todos los continentes del planeta Roldom, sí que sufre más de problemas sociales y psicológicos, originados principalmente por la falta de cooperación entre los distintos pueblos, los gobiernos autócratas y la baja densidad de población. Uno podría pensar que escribía sobre la tristeza y la soledad porque estaba triste y solo, aunque eso sólo fue para un par de relatos. Intenté que las dolencias psicológicas de los personajes pudiesen rastrearse, que tuvieran un fuerte agarre a la realidad de su fantasía para crear una mejor empatía. No es que acepten que su destino sea la tristeza, es que reaccionan como una persona normal: se amargan, se encierran, rechazan la ayuda de otros, sufren, deliran… y luego en algunos casos, se recuperan con más fuerzas o al menos consiguen una pequeña fuerza para sobrevivir. Aunque si hay alguna cosa de la que tal vez me arrepienta (y que se nota en los relatos más tardíos como ‘La dama de Marrón’ o ‘He venido a verte’) es justamente de la falta de finales positivos. Hubo cierto cambio de filosofía en mí en los últimos meses de escritura de este libro y eso es algo que quise reflejar. Si a mí me preguntas, el “final” del libro tenía la intención de ser algo positivo, hay un muy pequeño atisbo de esperanza por parte de todos los personajes.


¿Tú sabes qué hay en Marutá?

En realidad, dentro de las posibilidades de Eirre, no es tan difícil ir a Marutá, son los propios eirreanos los que no quieren ir por sus convicciones y las falsas leyendas que se inventan. (ATENCIÓN: DESTRIPAMIENTO) Una de las grandes lecciones de ‘LCHM’ en su conjunto es las consecuencias de las preocupaciones desmedidas, cómo ese miedo a lo que no han visto encierra política y socialmente a Eirre, y acarrea con ello atrocidades (como ‘Montada en las estrellas’ o ‘Tráiganme el fuego’). ‘LCHM’ juega con el elemento de que Marutá es algo desconocido, porque una de las grandes obsesiones que tengo en mi escritura es ser fiel al punto de partida, y es que, literalmente, la mayoría de los narradores de los relatos de este libro no saben qué hay ahí de verdad, por eso no lo sabemos nosotros del todo al leerlo si alguien no va literalmente hasta ahí. Uno de los planes de la saga de Roldom es justamente conocer los continentes de arriba de Eirre, Marutá y Sish-Sohevet.


¿Qué representa el tigre en tu obra?

El tigre es un animal importantísimo para muchas culturas, y símbolo nacional de muchos países, pero, sobre todo, es imponente, aunque no sepas qué hace, impone, por la mirada, el rugido, la forma de andar o incluso la forma en la que arquea la espalda. El tigre en Eirre es especialmente importante por una cosa que va a destripar un poco planes futuros literarios míos, pero de lo que daré una pista. Digamos que Roldom, el planeta donde está el continente de Eirre, tiene una fuerte conexión con el planeta Tierra y la humanidad, con nuestra dimensión. Roldom se “infecta” por así decir de las leyendas, cuentos, miedos, reacciones del mundo real, y entre ellos se incluye el tigre como animal depredador y temible, aunque en realidad la mayoría de gente de Eirre nunca ha visto un tigre. (ATENCIÓN: DESTRIPAMIENTO) En ‘1999-2′ se desvela que los tigres de Marutá no son esos tigres temibles de las historias que se van esparciendo en Eirre, sino que son mansos, incluso domésticos algunos (por eso los imagino con pendientes y más accesorios). En ‘Crónicas del populacho’ ves que además intentaban ayudar a los eirreanos.


Has creado el finsvel, una lengua diferente. En tu blog explicas algunos detalles de su creación, como que llevabas unos diez años perfilándola. ¿A qué edad comenzaste a crearla?

Esto viene de más o menos la época en la que empecé a tener creaciones propias, de imaginarme personajes y sus historias, sobre los, no sé, 9-10 años. Todo surge cuando, gracias a un ordenador trucado que me dieron, me expuse a videojuegos que venían en varios idiomas, a partir de ahí comienza un poco mi afición a crear argumentos situados en culturas lejanas, con propias lenguas y tradiciones. El archivo más lejano que tengo en el que el finsvel todavía sea algo legible para su estándar de hoy data de 2012-2013, pero tengo el recuerdo vívido de empezar a construir palabras a finales de 2008 y de tener algunos registros sonoros de 2009 y 2010 (los perdí porque se me rompió el antiguo ordenador donde los tenía, pero no es algo grave, pues permanecen en mi cabeza y me da bastante vergüencilla mostrarlos frente a los ejemplos modernos).

“El idioma finsvel tiene mucho componente artístico, claramente, y es, al final del día, un capricho propio.”

Enrique Paz Talasa.


¿El finsvel evoluciona con el tiempo?

A nivel argumental, si nos situamos dentro del tiempo social y literal de Eirre, el idioma evoluciona muy lentamente, y, al estar estandarizado, está cruelmente atado a una versión “culta”. Esto persigue también un objetivo propio, puesto que al comienzo de escribir ‘LCHM’ no estaba tan definido como al final. En los siguientes libros de la saga vemos muchas más locuras idiomáticas e incluso otro idioma artificial separado del finsvel y unos cuantos pidgines y criollos.

Si hablamos de su evolución como lengua construida, desde la publicación de ‘LCHM’ procuro que el finsvel tenga una fuerte estabilidad para que en un futuro la gente pueda intentar descifrar los mensajes puestos alrededor del libro basándose en el material de aprendizaje ofrecido (tampoco espero que salga ningún experto del idioma, pero sí que doy muchas pistas de aprendizaje en el material que subo). Ahora mismo, el principal reto es crear una lógica para la creación de fraseología. Ya existe una lógica para la creación de verbos y sustantivos, por ejemplo (que desencadena desde ahí la creación de adjetivos y adverbios), pero la fraseología tiene un fuerte componente cultural que va a asociar la lengua a su mundo ficticio inevitablemente, lo que requiere bastante detallismo (por el momento, se puede notar en algunas frases que suenan raras en español a lo largo de la novela, puestas ahí a propósito para crear distanciamiento cultural).

El idioma tiene mucho componente artístico, claramente, y es, al final del día, un capricho propio, por lo que es posible que cada vez reciba mayores influencias de los idiomas en los que más estoy trabajando ahora (mandarín, japonés y francés) junto con las que domino y el idioma de Paraguay, el guaraní, que hablo a nivel de bilingüe pasivo y que influye enormemente en el finsvel.


¿Cómo ha sido el proceso personal para crear esta lengua?

Siempre he sido un obseso de los idiomas, desde pequeño. Cuando empecé a estudiar lenguas fuera del inglés (francés, latín, griego, chino, japonés), comencé a acumular reglas mnemotécnicas interidiomáticas en una interlingua que farfullaba. Llegó una época en la que vi que aquello podía llegar a ser funcional, le tiré al tono artístico y lo regularicé. A la vez, busqué ayuda en los argumentos de las novelas que quería fabricar para que aquello no se me fuera de las manos, por ello el finsvel es una lengua global, dominante en todo ese planeta (por detallitos que se revelarán en historias futuras) con fuerte tendencia conservadora en Eirre (no así en otras zonas, por ello el acento del Cámbrato ya se refleja como sonidos del catalán en su traspaso al español). Las inspiraciones del finsvel no son azarosas, están cuidadosamente calculadas para que en un futuro tengan un sentido argumental con lo que ocurrirá y ocurrió en el planeta Roldom. Empecé primeramente a definir el tipo de idioma al que quería que sonara, y mi idea la corresponde bastante: suena a una interlingua con sonidos asiáticos y germánicos a la vez, algo parecido al holandés en ocasiones, pero más extremamente extraño a propósito. La gramática y las flexiones son muy estables, que es lo que favoreció su expansión en Roldom. También es fácil de escribir, emplea el alfabeto latino no por vagueza de no crear un nuevo sistema (incluso hice una fuente de un antiguo sistema de escritura) sino porque con el alfabeto latino se adapta mejor a los objetivos de su historia.


¿Va a haber más historias sobre Marutá y Eirre?

, definitivamente habrá, pero tal vez no en el mismo formato. Marutá no sólo influye en Eirre, por lo que podremos ver conexiones en las siguientes entradas de la saga que van sobre otras historias en otros continentes. En el futuro pretendo dedicar una novela al origen de los “villanos” que vemos a lo largo de ‘LCHM’ y el origen de esa deidad que tienen. Mi objetivo con cada novela es que sea única, a pesar de estar en una saga, que pueda mantenerse de pie sola, con un estilo y formatos elegidos especialmente para ella.


¿Tienes otras obras esperando su publicación?

Llevo más de un año en un gran estancamiento literario, pero ‘Historia de la mala leche’, el segundo libro ambientado en el planeta Roldom, lo tengo escrito a más de la mitad. Nos vamos a otra historia, ambientada entre Sish-Sohevet y Bravia, que, al darnos más a conocer Roldom, nos permite indirectamente entender mejor los sucesos de ‘LCHM’. La segunda historia se adentra más en temas de experimentalismo, e intento pulir la narración sobre la cotidaneidad. Del mismo modo, las visiones sobre tristeza, amor o esperanza cambian de forma notable con respecto a Roldom 1 (por mi propio crecimiento personal). En Wattpad hay un pequeño adelanto. También Roldom 3 se está cociendo (Título provisional: ‘Iris y lo que no te contarán las aguirachas’). Aquí es la primera vez que desvelo su propósito. Roldom 3 ya llevaría el experimentalismo de su formato al límite, y se ambientaría en Aetosia, el continente que está debajo de Eirre, del que está separado por una enorme cordillera. Es una historia sobre madre e hija. Finalmente, en modo borrador, existe Roldom 4 (Título provisional: ‘Cuento luminoso sobre ti y sobre mi’), centrado en personajes en el Cámbrato, que ya vimos en ‘LCHM’, Sergio y su novio al que graba en casette.


¿Cuáles son tus lecturas preferentes?

Ahora mismo estoy leyendo ‘2666′ de Roberto Bolaño, ‘Yo, Robot’ y ‘Cuentos inolvidables según Julio Cortázar’, pero no me estoy moviendo por ningún estilo en concreto, ando en cierta sequía literaria, pero prometo ponerme las pilas para seguir inmerso en estos mundos. Intento escribir en períodos de gran inspiración para poder ofrecer mi máximo, y todavía necesito trabajar mucho en mis bases y formalidades.


“Fui a Eirre una vez y oí mil nombres, pero entre todos ellos siempre el que más saliva dejaba era Marutá. Permanecí en aquel lugar para intentar saber por qué lo mencionaban tanto, qué le veían. Me introduje tanto en su mundo que formé parte del miedo inventor, pero nunca me arrepentí, pues cada una de las historias me avivaba ese deseo grasiento de conocer. Así fue como me quedé allí por milenios”.

Enrique Paz Talasa. ‘Los Caminos hacia Marutá’.

Hay que destacar la temprana edad del autor; cuando le conocí en 2015 tenía 19 años, y en ese momento ya tenía escrita gran parte de esta obra. Actualmente se puede leer gratuitamente en Wattpad, plataforma digital de publicación de obras. Es gratuita y se puede acceder creando tu perfil, con una cuenta de Google o Facebook. Os dejo el enlace:

‘LOS CAMINOS HACIA MARUTÁ’ (ROLDOM 1) EN WATTPAD

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Los caminos hacia Marutá, de Enrique Paz Talasa
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