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Revista de ciencia ficción y cultura

‘Los tres impostores’, de Arthur Machen

Existe un horror antiguo que alberga la Tierra desde tiempos inmemoriales. Lovecraft fue influenciado por ese horror que el galés Arthur Machen impregnó en sus cuentos y relatos. Desde la mitología celta a la fantasía y el romanticismo decimonónicos más oscuros, Los tres impostores (1895) componen una sintonía de historias con voz propia en la literatura fantástica y de terror.

En Los tres impostores se entrelazan varias historias en un mismo hilo, las cuales culminan finalmente cerrando el cuento inicial. Se trata de relatos al modo de Las mil y una noches, en el recurso llamado de la “caja china”, pues algunos personajes que son presentados en la primera historia cuentan encuentros con otros personajes que, a su vez, novelan sucesos en su vida por encuentros fortuitos con individuos extraños o pintorescos. Este es también el recurso medieval de obras castellanas como El conde Lucanor o El libro del buen amor. Pero vamos a ver qué pasa en cada uno de los relatos.

PRÓLOGO

Presenta a tres de los protagonistas: el señor Davies, el señor Richmond y Helen, en un enigmático comienzo que se explicará a lo largo de los siguientes relatos, hilvanando una historia que culminará en el final, razonando los hechos.

La aventura del Tiberio de oro

Continúa el Prólogo, donde esta aventura comienza (últimas lineas) con dos nuevos personajes, Dyson y Charles Phillips. La aparición y desaparición de una moneda es descrita como una misteriosa aventura de elucubraciones y tintes fantásticos que desembocan en explicaciones lógicas y totalmente normales.

El encuentro en la calle

Narra cómo se conocen Dyson y el Sr. Wilkins a raíz de que éste último persiguiera desesperadamente a un hombre por la calle. Es la excusa perfecta para narrar la Novela del valle oscuro, una aventura del propio Wilkins en el lejano oeste norteamericano, no hacía más que unas semanas. Embarcado a un negocio a ciegas de la mano de un misterioso hombre que esconde un terrible secreto. En el valle donde se instalan ocurren terribles acontecimientos, y Wilkins será víctima de un engaño que podría costarle la vida. En este punto diré que a medida que avanzan los relatos, se tornan cada vez más siniestros si cabe. En esta ocasión, la atmósfera aterradora agoniza cuando se descubre el verdadero asunto de fondo de la trama, no sin dejar un buen sabor de boca al lector.

Aventura del hermano desaparecido

El Sr. Phillips se encuentra fortuitamente en la calle con la señorita Lally, quien le cuenta, sentada en un banco, su vida en los últimos meses y la desaparición de su amado hermano. En esta ocasión, es la Srta. Lally la que aprovecha su historia de cómo el Profesor Gregg, etnólogo, la tomó de pupila y ayudante para unas investigaciones suyas de las que poco quería explicarle, y la llevó de viaje a Grey Hills. Los ingredientes de la historia se tornan cómplices de lo que Lally llama Novela del sello negro. Y este sello negro y otras inquietantes piedras de origen desconocido son protagonistas del horror que está por venir. Esta es, en mi opinión, el primer relato de corte “lovecraftiano”, si bien Lovecraft nació cuatro años antes de la publicación de esta novela. Pero aquí encontramos ese horror desconocido, insinuado y superficial que cubre magistralmente los hechos acontecidos. En todo pasaje se palpa el macabro suceso que se cuenta a ojos de la Srta. Lally, la presión del miedo, el presentimiento de algo que acecha, la grima de lo desconocido, las terribles consecuencias que se dan a conocer en el desenlace, la presencia de un mal más antiguo que el ser humano quizás… esto os sonará de algo. Lovecraft, como iba diciendo al principio, tuvo su influencia en Machen, lo que queda patente en este brillante relato.

Incidente en una taberna

Dyson, en la taberna visitada en otros relatos, mantiene conversación con el Sr. Frank Burton, un coleccionista de antigüedades que queda sorprendido por los pensamientos en voz alta de Dyson acerca del joven de anteojos descrito en el relato Encuentro en la calle. Burton narra una historia “amoral” sobre cómo consiguió un objeto codiciado por él gracias a la ignorancia y bondad de otras personas, a las que, a su vez, hizo feliz por la transacción desequilibrada. Desde este momento, Burton se convierte en otro personaje más del libro.

La imaginación decorativa

Este relato centra la atención en la fugaz amistad entre Dyson y Frank Burton, quien lo visita a menudo y le deleita con narraciones terroríficas y extraordinarias. En esta ocasión, Burton le cuenta la Novela de la doncella de hierro, un singular relato que espeluznó al propio Burton, pues él mismo es el protagonista. El tema y narrativa del cuento bien puede quedar encajado en el más perfecto rol de Poe.


“[…] fui a echarme a mi habitación, mordiéndome los labios para no gritar de terror y desconcierto. Me sentía enloquecer de angustia. Creo que de haber sido de día hubiese huido en ese momento de la casa, olvidando todo valor y toda deuda de gratitud con el Profesor Gregg, sin importarme que mi destino fuese una muerte lenta por hambre, con tal de librarme de la red de terror ciego y pánico que cada vez se apretaba con mayor fuerza en torno mío. Si supiera, pensaba, si solo supiera lo que hay que temer, podría defenderme; pero en esta casa solitaria, rodeada por todas partes de negros bosques y altas montañas, el miedo surge a cada paso y la carne tiembla ante horribles sugerencias apenas susurradas. Era inútil que tratase de mostrarme escéptica o que recurriese al sentido común para sustentar mi fe en el orden natural, porque el aire mismo que entraba por la ventana abierta era un aliento misterioso, y en la oscuridad el silencio se hacía pesado y doliente como una misa de réquiem, mientras yo conjuraba imágenes de formas indecibles, que acudían a reunirse entre los juncos, a la orilla del río.”

Aventura del hermano desaparecido. Arthur Machen, Los tres impostores.

El recluso de Bayswater

Este capítulo es una apología al escritor y al libro, debido a las confidencias de Dyson con su colega, el Sr. Edgar Russell, un escritor que está atravesando un período de creatividad yerma. En esta ocasión, Russell comienza a dar rienda suelta a sus ideas, de aire romántico -pese a estar a finales del XIX, aún se echa mano de esta corriente para el género de fantasía y horror, como estamos comprobando-. Nada más abandonar Dyson la casa de su amigo, es invitado secretamente por la misteriosa nueva vecina, una joven vestida de viuda que le pide ayuda, a la vez que para ello debe narrarle la Novela del polvo blanco. En esta ocasión, el cuento adquiere una dimensión de horror similar a la Novela del sello negro en el capítulo Aventura del hermano desaparecido con tintes incluso mágicos y sobrenaturales que harán temblar de terror al lector más sensible. De nuevo, es imposible alcanzar la verdad de los sucesos, que quedan a la interpretación del lector.

arthur machen los tres impostores
Portada de mi ejemplar de ‘Los tres impostores’

Extraño suceso en Clerkenwell

Para terminar (a medias), Dyson se encuentra finalmente con el joven de anteojos que, durante toda la narración, es referido por diferentes personajes. Ya sabíamos que, cercana la meta del libro, este personaje iba a cobrar sentido y dar las explicaciones necesarias. Aquí empezamos a entrever cómo se ha hilado la trama y a sospechar lo que realmente está ocurriendo. Y todo cuando el joven de anteojos desaparece de la vista de Dyson y éste encuentra un librito escrito por el desconocido, donde narra unos hechos espeluznantes que titula Historia del joven de anteojos.

Aventura de la residencia abandonada

Este relato, cortísimo, enlaza y completa el primero de todos, el Prólogo, haciéndonos llevar la mano a la boca por el inesperado final pero ya satisfechos ante las explicaciones que dan luz al misterio de los tres impostores protagonistas. Un teatro de engaño al lector, que manifestará, sin duda, su admiración por el ingenio de Machen.


Los relatos se desarrollan en las calles y cafés de Londres, donde tienen lugar los encuentros con los narradores. El mayor juego lo dan las historias de algunos personajes, pues la historia principal, apenas perceptible hasta que llegamos al final, tiene matices de horror, fantasía, misterio, novela negra, drama… todo ello en un cóctel de originalidad para disfrute de los fans del terror y el horror temprano del s.XIX. Machen emplea un discurso casi aristocrático, un estilo limpio y claro, de elevado nivel y tono educado, cordial. Así imaginamos a los personajes bien interpretados, pues son gente culta. Además, las frases están cargadas de barroquismo lingüístico, un fuerte aderezo al estilo de Machen, detallista y contundente. Una delicia, al menos para mí, con su toque justo de idiosincrasia incomparable con ningún otro.


BIBLIOGRAFÍA

Los tres impostores, de Arthur Machen. Alianza Editorial S.A., Madrid, 1984.

Título original: The Estate of Arthur Machen, 1895.

Tapa blanda, edición bolsillo, 184 páginas.

ISBN: 84-206-0042-3

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