‘Regreso al futuro’, la trilogía (1985-1990)

Más vale tarde, que dicen. Toda la vida viendo la primera parte de la saga, y por fin me he decidido a ver las tres partes completas, y casi en plan maratón. Regreso al futuro, la trilogía, una pequeña joya de un época de buenas películas con efectos sencillos pero efectivos.

La trilogía

Marty McFly es un pimpollo de instituto con un padre calzonazos y una madre echada a perder, fruto de una familia media un poco «tocada» pero decente. Un día, el doctor Emmett, un viejo científico amigo de Marty, le descubre al joven que ha descubierto el viaje en el tiempo en un Delorean, y para ello van a realizar una prueba. Pero en el último instante, y tras una terrible desgracia, Marty viaja accidentalmente al pasado, concretamente a 1955, provocando que sus padres no se conozcan cuando debía suceder y la posibilidad de hacer que él mismo y sus hermanos desaparezcan sin remedio de la existencia. ¿Qué ayuda recibirá Marty y cómo resolverá el enredo?

Regreso al futuro I (1985)

El I sobra, pero como hablaré de las tres, pues lo pongo. Quizá es la que más me gusta, y se queda corta, porque recuerdo que siempre he querido ver más del viaje al pasado, a los años cincuenta en Hill Valley. El sabor de Spielberg en una época en la que prácticamente nunca me ha decepcionado. Ingredientes justos para un éxito. Sí, comercial, blockbuster, pero al fin y al cabo, con su gracia.

En el tema de la ciencia ficción, trabaja mejor que bien con los tópicos de los viajes temporales, que es la base principal del guión, por lo que no se hacen pesados, y porque es una década en la que no estábamos tan acostumbrados a los viajes al pasado o al futuro, a las máquinas… y menos que la máquina sea un coche. Inmortales los guiños culturales que se gasta en el 55.

Escena favorita: cuando Mary sube al escenario en el baile.

Regreso al futuro II (1989)

No voy a decir mucho de esta parte, porque es la que menos me ha gustado. Un tanto deprimente, hasta aburrida diría yo. Una vuelta hacia delante, y otra hacia atrás, a 1955. El futuro en 2015… no ha triunfado mucho en mis gustos, pero supongo que en 1989 sería un bombazo. No se han cumplido las espectativas tecnológicas, en parte, pero se ha acercado, ¿no creéis?

Regreso al futuro III (1990)

Creo que esta se lleva la palma, y supera incluso a la primera. ¿Por qué digo esto, si las películas del oeste no suelen gustarme? Creo que está claro. Los viajes al pasado, cuanto más pasado, mejor. Y si empiezas a complicar las cosas y la diferencia cultural es más abismal, no hay más que decir.

Cuando tienes detrás de tí dos entregas con las que jugar, no tienes más remedio que buscarte la vida con ingenio y más aventura y más gracia. Así pues, asistimos al nacimiento de Hill Valley, a la llegada de los primeros antepasados de la familia Marty en pisar Norteamérica… y a intentar salvar a un Doc Emmett del presente.

Líos temporales, aventuras, peligros, amenazas generacionales que no resultan repetitivas, al contrario, enriquecen porque están bien llevadas… y todo en conjunto con la buena construcción de los personajes principales. Nuevos guiños culturales, acronismos… la mejor para cerrar la saga, que, por cierto, se continúan en el mismo instante en que finaliza la anterior.

Escena favorita: el tren.

Un mito en el cine

Dirigidas por Robert Zemeckis y producidas por Steven Spielberg (excepto la tercera), la saga de Regreso al futuro ha pasado a la historia del cine. El recurrente reciclaje de actores para las distintas «versiones» de los personajes, la versatilidad de la historia que permite jugar con variaciones en la realidad principal (que sigue siendo 1985), y el humor familiar que impregna la historia convierten en inolvidables esta películas.

Regreso al futuro, la trilogía, tiene mucha imaginación, ciencia, humor, aventura… todo bien mezclado en el Delorean del doctor Emmett, la máquina del tiempo más moderna de la historia del cine. Sin contar el maquillaje y los efectos especiales, que no tienen nada que envidiar a otras producciones más tempranas y, ni mucho menos, futuras.

Michael J. Fox, actor que protagonizó varias cintas de adolescentes en apuros y que parecía no envejecer nunca, demostró ser digno portador de la eterna etiqueta de Marty McFly, si bien también será recordado por Teen Wolf (1985). Y si con todo lo dicho no te apetece verla… ¡es que no tienes pasado!

El dichoso Delorean. Fuente: Libertad Digital

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