Un lugar en nuestro corazón. Defensa del género fantástico y de terror. Por Pako Mulero

Un lugar en nuestro corazón. Así debuta hoy nuestro amigo Pako Mulero Arenillas, de la revista La cabina de Nemo, en CosmoVersus. A través de un recorrido por el género de terror y el fantástico, desde la literatura, el pulp y el cine, defiende unos géneros que han sido base del imaginario colectivo y cultura del ser humano desde tiempos inmemoriales, hasta el día de hoy. La ocasión perfecta para revisionar el canon literario en pro de la diversidad de las letras.

Un lugar en nuestro corazón.

Me resulta curioso como algunos se empeñan en denostar el cine de género, sobre todo si tenemos en cuenta su importancia capital en el sustento de la industria. El cine fantástico y de terror, que bebe continuamente de la literatura, es un reflejo de nuestra sociedad, de lo que deberíamos ser e, incluso, de lo que deberíamos haber sido. El cine fantástico, al igual que los bolsilibros pulp que hallamos desportillados en las cajas de herramientas, fue creado para el disfrute de sus adeptos. Más allá de su supuesta inocencia, imbuida por el cartel de informalidad impuesto por la sociedad, nos encontramos ante verdaderas joyas, construidas y engrasadas con toda la pasión del mundo. Aquellas sesiones Grindhouse y las “revistuchas” con las que después se envolvía el pescado y las patatas fritas, atesoran diversidad y riqueza en su estructura narrativa y han dado pie al nacimiento de futuras creaciones y mentes inquietas.

El supuesto canon literario, obsoleto en mi opinión ya que no evoluciona de forma creativa y equilibrada, promueve lo que aparentemente debe leerse bajo unos criterios con tintes clasistas, sin tener en cuenta el impacto en el contexto social e histórico que tuvieron notables obras de ciencia ficción dentro y fuera de nuestras fronteras. Para mí, fue de absoluta inspiración cuando vi a mi propia pareja defender tales criterios en plena clase literaria on line para su master. Es de recibo recordar sus palabras: que El Anacronópete del madrileño  Gaspar y Rimbau, el primer libro que abordaba las peripecias de una máquina del tiempo, fue escrito y editado algunos años antes que la archiconocida novela de H.G. Wells, que Don Quijote de la Mancha es un perfecto ejemplo de novela de caballería, que en La Celestina, obra venerada por los canónicos y estudiada en las universidades, contemplamos como una vieja pacta con el demonio para salirse con la suya y que Emilia Pardo Bazán, quien introdujo la novela rusa, cuenta en su haber con múltiples relatos de terror y misterio, y que no fue reconocida en la RAE por el mero hecho de ser mujer. Leopoldo Alas Clarín se refería a ella como “esa puta gorda”, sí, ese señor estudiado y venerado por el canon.  

Donde quiero ir a parar es que, a pesar de los incontables esfuerzos por sepultar el cine y la literatura de género, ambos siempre empujan con fuerza, generando adeptos y despertando pasiones. Fue Stephen King el que dijo aquello de que los monstruos y los fantasmas son reales, que habitan dentro de todos nosotros y que a veces ganan.

Con Ryo Ishibashi. Los festivales de cine son, en efecto, muy familiares. Fotografía: Pako Mulero Arenillas.

El séptimo arte, conocido en su origen como un mero entretenimiento inferior de barraca de feria, posee el poder de que abandonemos nuestra voluntad para explorar territorios desconocidos, porque desde que el hombre es hombre, disfruta sentándose alrededor del fuego para contar y escuchar historias. Aquellas pequeñas grandes historias, elaboradas con escasos recursos, pero que sustituyen la falta de medios por torrentes de creatividad, nos narran por medio visual situaciones insólitas que cambian para siempre la vida de personajes que comienzan en entornos ordinarios. A pesar de las diferencias en la técnica y los tiempos entre el relato y el guion, tienen en común la posibilidad de crear entornos con sus correspondientes progresiones dramáticas, y, digan lo que digan, todo el mundo necesita vivir emociones y sentirse que forma parte de una aventura extraordinaria. No confundamos austeridad con precariedad, por favor.

En los festivales de cine fantástico y de terror que yo mismo tanto venero, no paran de suceder cosas extraordinarias. Gracias al esfuerzo de muchas personas y de los grandes pioneros de la crítica y la prensa especializada, donde incluyo sí o sí la figura del fanzine independiente, se han creado entornos mágicos en los que podemos ver producciones procedentes de naciones impronunciables, entrevistar y estrecharle la mano a sus directores y reparto. Todavía tiemblo al pensar en aquella entrevista que le hice a Don Coscarelli o a Paco Plaza y que se acabaron convirtiendo en sendas master class, como Pupi Avati me dio su visión acerca de la pintura flamenca y el gótico rural. Mucho le debemos a Carlos Pumares y a otros pioneros por la  grata existencia de dichos eventos. Mucho se le debe a Paul Naschy, un licántropo que escribía y dirigía, un visionario que cambió la historia del cine para siempre con su esfuerzo, que junto a otros grandes demostró que el cine fantástico se inspiraba en las diferentes corrientes plásticas y artísticas, en la literatura gótica del siglo XIX, en los sucesos más impactantes de la historia de la humanidad, y en un sinfín de planos y corrientes sociales y culturales. Lo irónico es que algunas personas sigan sin percatarse de ello.

En los festivales de cine, oasis en los tiempos que corremos, se promueven la cultura y la libertad de expresión. De forma necesaria y transversal se le da el lugar que se merece a la literatura, haciendo eco de ensayo y narrativa, ensalzando la figura de la editorial independiente. Varias de las mencionadas editoriales no solo demuestran su pericia: son valientes y entregadas por darle una oportunidad a autores y autoras de nueva generación, profundizar sobre temas dirigidos a una enormísima minoría, reeditar auténticas joyas que deben estar en nuestra estantería y otorgarle voz a grandes mentes creativas para hablar sobre géneros y subgéneros que otros sellos tristemente han ninguneado. Tener la oportunidad de asistir a una presentación de un libro referente a dicho director u saga cinematográfica es un verdadero lujo antes o después de un visionado retrospectivo. Por supuesto, no debemos dejar a un lado el amor y admiración que se expresa por los portadistas e ilustradores de libros, revistas y carteles, que se les da su lugar y turno de palabra para que comenten experiencias y procesos.

Varios de los pequeños grandes films que me han encandilado, corren a cargo de un equipo que ha crecido leyendo comics, fanzines, y literatura fantástica. En los guiones que son inmortalizados fotograma a fotograma, dejan caer diversos elementos mágicos o sencillamente preternaturales, disfrutados con anterioridad en revistas weird, mostrando situaciones extrañas o espeluznantes. En diversas ocasiones los creativos generan sensaciones incómodas a los espectadores por la suma o sustracción de elementos, porque algo tan sencillo como añadir algo que no debería estar o la ausencia de un factor básico hacen que se nos erice la piel, sobre todo cuando parte del reparto se empeña en seguir actuando con naturalidad. En ocasiones, menos es más, y viceversa.

Llegados a este punto me parece muy importante no perder el norte, o lo que es decir el amor y el respeto por el trabajo ajeno. John W. Campbell, escritor y editor, creador de la novela corta Who goes there?, que según muchos está en la lista de las 50 mejores historias ScyFy de todos los tiempos, fue uno de los considerados artífices de la edad de oro de la ciencia ficción, aunque su situación de poder editorial generó obstáculos en las carreras de otros grandes autores. Campbell estaba muy empeñado en demostrar el rigor científico de cada elemento que aparecía en los relatos. Para él, un autor debía explicar cómo y por qué una nave podía sustentarse en el cielo o cómo era posible que cierta criatura monstruosa pudiera desarrollarse y sobrevivir en ciertos entornos, y un tremendo etc. Recordemos que era el editor de la revista Astounding Science Fiction, y su obsesión por el rigor científico, su exigencia por demostrar la supremacía humana sobre cualquier otra raza alienígena (dándole absolutamente igual el contexto y marco de circunstancias), y su abierto desprecio a las líneas editorial anteriores que él encasillaba como para “meros adolescentes”, le cerró la puerta a enormísimos autores y autoras.

Pako y Javier Botet. Fotografía: Pako Mulero Arenillas.

El creador que inspiró al Film EL enigma de otro mundo, o al mismísimo Carpenter para parir a La Cosa (sin olvidar la obvia influencia de En las montañas de la locura de H.P.L.), condicionó unas nuevas líneas de escritura y conocimiento muy interesantes, pero cerró otras que eran francamente buenas y enriquecedoras. Tuvo la oportunidad de engendrar un “todo” entre la portada y la contra de Astounding, pero la dejó pasar por motivos realmente contradictorios, porque lo importante de un texto es su premisa y su habilidad de hacernos viajar y sentir. A día de hoy resulta absurdo e incompresible que Campbell se negara en redondo a publicarle relatos a Ray Bradbury (tremendo error), y muchas otras plumas grandiosas que hubiesen sumado muchos enteros a su publicación física. ¿Celos tal vez?

Constantemente nacen varios círculos de fantasía y ficción para huir de los convencionalismos, ya sea en cine o literatura, por lo que es una verdadera pena que se creen fisuras fruto del ego o por la mera falta de tolerancia. Hoy en día la factoría hollywoodiense se rinde a los pies de la calidad (y de la taquilla) del cine de género, pero ¿dónde estaban cuando El Exorcista, Blade Runner, La noche de los muertos vivientes, o El Resplandor, estaban conquistando nuestro corazón? Permítanme recordarles, damas y caballeros, que la obra de Romero fue bautizada por la revista TIME como “Una obscenidad donde hay gente que se come a la gente”, o que El Resplandor de Kubrick, una obra maestra que, a diferencia del libro de King, es un retrato de cómo se puede descender a la locura y que un reflejo oscuro de nosotros mismos puede ser coronado rey en el marco más tenebroso, fue ninguneada. No olvidemos que las cintas mencionadas, veneradas actualmente, contaron con un limitado presupuesto y con la crueldad de la crítica especializada de su momento. 

Aquellos que no valoran un cortometraje o la pasión que transmite un relato corto, deben recordar que tanto Poe como Lovecraft jamás escribieron una novela*, que la fuerza de su obra reside en los relatos. Ambos sustentan e influyen en los rodajes con mayor o menor presupuesto que aparecen año tras año, y en las obras literarias de nuevo cuño, o lo que, es decir, son los responsables del terror tal y como lo conocemos. Lovecraft corregía los textos de autores ya consagrados, contribuyendo a universos tan impactantes como el del mismísimo Conan, pero jamás fue considerado en vida y como máximo cobró veinticinco dólares un año después por uno de sus más míticos relatos. En el caso de Edgar. A. Poe, murió sin poder editar su propia revista, algo impensable en estos días gracias a las imprentas y a la oportunidad de autoedición que algunos desprecian. Es curioso, pero los argentinos se adelantaron por mucho al concepto de crear grupos de trabajo y escritura, reunir textos y autoeditarse en enormes y magníficos fanzines, y como es lógico sentaron las directrices a seguir. Me reitero en mi incomprensión con respecto a esa gente que menosprecia a los fanzines como herramienta de divulgación cultural, o la autoedición como solución a una inquietud creativa e incluso a aquellos que no comprenden la importancia clave de la novela popular en el desarrollo de nuestra historia. Al parecer el tiempo en que los autores tenían que firmar con pseudónimos anglosajones y las cartas a redacción para que no se publicase a autores nacionales no ha terminado de pasar.   

Solo me queda pedirles que vayan a los festivales de cine fantástico y que se arriesguen a entrar y disfrutar de películas que no solo sean triple A, que hagan uso del voto del público que tantos dolores de cabeza proporciona a los intolerantes, que asistan a retrospectivas y valoren la tarea de nuestros pioneros, que le den una oportunidad al excelente catálogo de las editoriales independientes que apuestan con cada fibra de su ser por sus autores, que ojeen fanzines sin prejuicios, porque han sido y serán la herramienta de divulgación e información definitiva, y, por supuesto, que disfruten de los videojuegos sin cargo de conciencia alguna, porque tarde o temprano se le asignará su número de disciplina artística, aunque yo ya se lo di de corazón hace muchísimos años.

*No obstante, Poe publicó por entregas, a modo de folletín, la Narración de Arthur Gordon Pym, que más tarde apareció en libro, en 1838.

©Del texto y de las fotografías: Pako Mulero Arenillas

Tripulación CosmoVersus

Pako Mulero
Pako Mulero
Pako Mulero Arenillas es el director y editor de 'La cabina de Nemo' y 'Morningside', dos publicaciones en papel especialmente enfocadas a la fantasía y el terror, y como refuerzo también gestiona un blog sustentado por ambas. Maestro de ceremonias, organiza de forma constante muestras de cine y literatura de género, donde incluye pequeñas performances e incluso obras de teatro. Maestro de infantil y primaria, cada vez que ha tenido oportunidad de impartir clase, elabora unidades didácticas usando el cine, diversas corrientes plásticas, comic, música y literatura, para incluir de forma transversal todas las materias escolares, con la intención de insuflar interés por el lenguaje lecto escritor, la investigación, la creatividad, ensalzar valores y coeducación, y por supuesto hacer uso de la cultura de masas como la herramienta definitiva para la integración.

Pako es un fiel asistente a diversos festivales de cine, acreditado como prensa, con la idea fija de seguir aprendiendo y divulgando acerca de los diferentes segmentos culturales. Disfruta con lo que hace. En el caso de 'La cabina de Nemo', además de ir acreditada, ha sido presentada oficialmente en Nocturna Madrid, Insomnia Cádiz y el Festival internacional de Sitges, y ha sido dos veces finalista de los premios Ignotus con un total de seis nominaciones. Actualmente elabora un ensayo sobre cine y videojuegos para la editorial Applehead.

6 comentarios sobre «Un lugar en nuestro corazón. Defensa del género fantástico y de terror. Por Pako Mulero»

  1. Increíble análisis. Sublime y metódico. Esta información es puro oro. Mi enhorabuena a su autor y a su extraordinario trabajo.

  2. Excelente y minuciosa glosa sobre un género, que aunque no sea de un gusto generalizado, no por ello deba ser apartado intencionadamente, porque contiene unos valores intrínsecos, en todos sus formatos, que lo encumbran en lo más alto de los valores culturales de los que podemos disfrutar. A veces, como en innumerables casos ocurre, su reconocimiento llega tarde. Pako lo expone muy claramente y con punto de pasión en su magnífico artículo. Enhorabuena!!.

    1. En efecto, estos géneros provienen de una tradición muy antigua, y ha recorrido un largo camino transformándose, construyéndose. Y ese el el principal valor, el acumulativo y que forma parte de una cultura más amplia de lo que creemos. Gracias por tu comentario 😉

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