‘Venus Wars’, de Yoshikazu Yasuhiko (1989)

Siempre resulta reconfortante volver al pasado, y si es para un clásico de la animación japonesa, mucho mejor. Sepultado en el olvido y recordado solo por unos pocos entendidos de esta época inolvidable, Venus Wars, de Yoshikazu Yasuhiko, resulta tan actual como impresionante. Además, nuestro colaborador Eduardo Melero comenta la banda sonora de la película.

Venus Wars, de Yoshikazu Yasuhiko

Primero fue el manga. Y después, el anime, como suele ser la fórmula general de producción, incluso en esta época. Venus Wars, de Yoshikazu Yasuhiko, quien dibujó y guionizó el manga, y dirigió la película de animación que nos ocupa, cuenta la historia de un grupo de jóvenes «punk» rebeldes ante la invasión del continente norte de Venus, Ishtar, a su continente sur, Afrodia, y localizados en la ciudad de Io. Estamos en un futuro donde Venus recibió el impacto de un cometa, que repercutió en que la vida fuera posible y la Tierra colonizara el planeta.

Susan, una periodista, decide hacer un reportaje cuando, repentinamente, ocurre la invasión. Ishtar parece invecible, sus armas son mucho más potentes y resistentes que las de Afrodia. Entonces, Susan se refugia con un grupo de jóvenes asiduos a las carreras de motos, llamadas Rollerball. Son vehículos de una sola rueda, y sus pilotos se enfrentan a peligros cada vez que inician una competición, algo que en la Tierra estaría prohibido. Este grupo, encabezado por Hiro, pretenderá dar una lección a las tropas de Ishtar.

Hiro enfundado en su traje

Estilo y diseño

Lo que principalmente convierte a esta película en objeto de culto, aunque parezca una producción más, en mi opinión se debe al diseño y estilo del dibujo, totalmente centrado en el ciberpunk de la época. Las máquinas y artefactos de guerra, las motos, los uniformes, en fin, lo plenamente visual no puede ser más espectacular. Pocas producciones en la época llegan a tal extremo. Si bien no alcanza la calidad de Akira (1988, Katsuhiro Otomo), roza la divinidad japonesa.

Otro atractivo es la implementación de secuencias de imagen real sobre las que se desplazan las motos, muy logrado y que no desluce en absoluto el resultado. La música tiene también su parte en la fiesta, puesto que anima lo suficiente como para pensar que estás viendo una versión más gamberra todavía de Footloose (1984). El subidón viene con el tema interpretado por Eiko Yamane, Shakunetsu no Circuit, que no podrás dejar de escuchar una vez tras otra, y que os dejo a continuación, para que la escuchéis mientras seguís leyendo: teniendo en cuenta que está compuesta por Joe Hisaishi… sí, el compositor de las bandas sonoras de Mi vecino Totoro o La princesa Mononoke.

Sobre la Banda Sonora, por Edu Melero

Nuestro colaborador y amigo experto en música, también periodista y escritor, Eduardo Melero, nos habla un poco de lo que supone la banda sonora de Joe Hisaishi:

«A quienes conozcan a Joe Hisaishi (sí, el hombre detrás de las preciosistas bandas sonoras del Estudio Ghibli), seguramente les sorprenda no sólo conocer que es el responsable de  la banda sonora de Venus Wars, sino también el hecho de que esta esté compuesta enteramente por música pop. Nada que ver con la elegancia del piano de obras como El viaje de Chihiro: nos encontramos ante una música atrevida, divertida y cañera donde, sin destacar nada sobre el resto, indudablemente se encadena temazo tras temazo. Digo que no destaca nada sobre este festival de synthpop, pero no es cierto del todo: el tema Shakusetsu no Circuit (algo así como Circuito ardiente), es una de las canciones más conocidas de esta película, y con razón: los ritmos electrizantes, junto a la poderosa voz de Eiko Yamane, así como la cuidada y distinguible melodía (rasgo que identifica la obra de Hisaishi), han hecho que este tema quede grabado en la memoria de miles de espectadores.»

La historia que se queda corta

Digo esto porque a pesar de durar 103 minutos, podría haberse empleado algo más de metraje para rellenar huecos y saltos que considero podrían haberse evitado. En muchos aspectos, todo ocurre tan rápido que la sensación de que existen vacíos te invade en todo momento. Quizá el manga explique todo lo que queda en el aire.

En cuanto al tema de la película, prácticamente se basa en carreras, persecuciones, combates, tiros y explosiones. Dicho esto, llama la atención lo descafeinado en cuanto a sangre y violencia se refiere. Exceptuando ciertas palabritas subidas de tono, creo que podrían verla los niños —aunque dudo mucho que se asusten de escuchar esas expresiones—. Tened en cuenta que mi niñez ha transcurrido en la década de los ochenta, íntegramente, y estoy acostumbrado a este tipo de cine, terror, sangre, gore, y no me supuso jamás ningún trauma.

El doblaje, siempre el doblaje

Lo diré siempre. En aquellos años, los doblajes de la animación japonesa dejaban que desear (hoy también, pero de otro modo), y lo que le falta Venus Wars son mejores voces y sonidos. Pero siempre está la posibilidad de verla en versión original subtitulada.

Creo que podría haberse sacado más provecho de esta producción, con más metraje como he dicho antes, y un mayor presupuesto. También habría sido un acierto dirigirla a un público más adulto. Estos aspectos le restan fuerza a una animación bien hecha. Para terminar, lo que estábais esperando, el tráiler. Creo que este fin de semana muchos vais a caer en la tentación de verla. Y que conste que no es una historia muy original ni enrevesada, que digamos, sino al contrario, brilla su sencillez, pero ya sabemos lo que pasa con las historias sencillas: se pueden hacer verdaderas obras de arte con ellas.

Otras maravillas de la animación en CosmoVersus: El huevo del ángel (1985), de Mamoru Oshii

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