Washington Irving. Biografía y cartas [Reseñas]

Washington Irving. Biografía y cartas. Aunque no tiene mucho que ver, existe relación entre el autor Washington Irving con ciertas fechas sobrenaturales. Me refiero, como muchos sabéis, a que fue el precursor del Halloween norteamericano gracias a la influencia de su novela La leyenda de Sleepy Hollow. Pero Irving fue algo más. Y a eso voy en esta doble reseña.

Washington Irving. Biografía y cartas

En esta ocasión no me voy a centrar en el lado sobrenatural del escritor, sino en su biografía y sus cartas desde la Alhambra con dos libros que han resultado ser una delicia para un fanático como yo. Desde que lo descubrí en el año 2000 (aunque ya conocía su nombre por la película de Tim Burton) de visita en la Alhambra, Washington Irving se ha convertido en otro escritor fetiche para mí. Y qué mejor forma que homenajearlo con las lecturas propuestas.

Washington Irving, entre Manhattan y la Alambra

Es el primer libro, y la primera biografía en español sobre el escritor. De la mano de Antonio de Calera, especialista en Washington Irving, viajaremos primordialmente a la vida del escritor norteamericano, esbozada en breves capítulos, para centrarnos luego en su aventura en la Alhambra (que visitó en 1828 y de mayo a julio de 1829), los parajes andaluces y sus peripecias españolas. Dado que Irving estuvo en dos ocasiones en España, el grueso de esta biografía cuenta los episodios vividos en la ahora llamada Ruta de Washington Irving entre La Rábida, Sevilla y Granada, y de los asuntos privados, literarios y laborales que le llevaron a tal viaje.

La biografía, por lo general, me ha entretenido y gustado sobremanera, principalmente por la buena prosa de Antonio Calera y su excelsa documentación, cuya bibliografía expone al final del libro. Para mi sorpresa, descubrir cómo era Irving personalmente, y cómo lo percibían las personas de su entorno, ha sido bastante grato. Emily Foster, una de las mujeres que formó parte del corazón del escritor, lo describe como “un perfecto caballero, no solo en sus maneras y aspecto, sino hasta en las fibras más hondas de su corazón: era de temperamento dulce, suave, delicado, sensible y dotado de los más cálidos afectos”.

Irving y el Romanticismo

Washington era un romántico por excelencia, y así se deja ver en la biografía de Calera, en sus cartas, testimonios… A pesar de pertenecer a la aristocracia neoyorkina, Irving (de ascendencia irlandesa) no parecía obsesionado con los condicionamientos sociales, con las grandes carreras (se dedicó a la diplomacia y nunca ejerció como abogado, a pesar de estudiar Leyes). Su más profunda vocación era escribir, y a ello dedicó lo mejor que pudo su vida.

De hecho, su estancia en la Alhambra se vio interrumpida por su nombramiento como secretario de la legación norteamericana en Londres, algo que le turbó y en los días precedentes a su partida no pudo más que expresar su malestar y preocupación por aquel brusco cambio de ambiente: “¿Cómo podré superarlo después de la deliciosa quietud y reposo de la Alhambra?”.

Sunnyside, el paradisíaco retiro de Washington Irving. Fuente: Greelane.com

Inventor de tradiciones

No, realmente no las inventó, pero influyó sobre ellas y buena parte de sus construcciones imaginarias han llegado a nuestros días de una forma u otra. Por ejemplo, Irving inventó el término Gotham City y gothamitas para referirse a Nueva York y a sus habitantes. También, un libro suyo titulado Historia de Knickerbocker ha asociado este nombre a los neoyorkinos, llegando a tener un equipo de baloncesto llamado Knickers.

No contento con el resultado (lógicamente, él no sabía cómo iba a derivar todo esto), su leyenda de Sleepy Hollow, que contiene tradiciones orales irlandesas y europeas, inspiró el desarrollo de la fiesta de Halloween y en su iconografía con la calabaza. Claro que, como he dicho, no lo inventó, pero sí dejó su huella, ya que estas tradiciones tienen su raíz en el viejo continente hacía ya siglos. ¿Y qué más podría decir? Pues que la imagen que todos tenemos del Santa Claus con su trineo y su costumbre volátil tiene su origen también en Irving.

El primer hispanófilo norteamericano

Así lo nombra Calera. Washington Irving sea, probablemente, el primer hispanófilo romántico y norteamericano que exista, que promovió las virtudes del país y de la cultura andaluza, las leyendas árabes (que le fascinaban), así como lo relacionado con Cristóbal Colón y el Descubrimiento de América. Irving pasó temporadas visitando archivos, bibliotecas, consultando a personajes entendidos… para elaborar su biografía de Colón. Tal era la fascinación que sentía por la vieja Iberia, y así ha quedado para la posteridad.

Curro Jiménez

No, el bandolero más famoso de la ficción española no aparece en los escritos de Washington Irving, ni existió, claramente (aunque está basado en una figura real). Pero al leer las descripciones que, principalmente, encontramos en los Cuentos de la Alhambra, podemos hacer una buena comparación con lo representado en la antigua serie de TVE.

Calera también describe los escenarios donde discurren los viajes de Irving y cómo alude al miedo a los bandoleros, con los que, afortunadamente, no tuvo problema alguno. Imaginamos la vestimenta, las costumbres, y no hay más remedio que rememorar a ese otro romántico e idealizado Curro Jiménez. Acierto en toda regla, porque Irving describe también, de primera persona, a este particular tipo de español, no sin cierta aura ideal, como casi a todo lo que aconteció en su viaje.

Una despedida de leyenda

No cabe duda de que la estancia en la Alhambra y Granada fue un trauma positivo para Washington Irving, y su marcha antes de tiempo (se quedó, de hecho, más de lo que tenía planeado) resultó motivo de infelicidad. La biografía que nos presenta Antonio de Calera está repleta de imágenes y evocaciones propias de Irving, de testimonios personales del autor por completo de ensueño.

A pesar de que el escritor volvió a España años después, solo permaneció en Madrid, pero el sello que la Alhambra dejó en su corazón, su espíritu y su tacto literario fueron más que profundos: decisivos para el legado que nos ha llegado. Hoy en día, a pesar de todo, no parece estar muy presente en el imaginario norteamericano, aunque sí sus creaciones e influencias, pero el nombre de Washington Irving ha caído en la más decadente indiferencia generalizada (no total) de los norteamericanos. Sin él, seguramente Norteamérica no tendría los símbolos que en la actualidad pueblan sus tradiciones.

“Me alejaré de este paisaje antes de que el sol se ponga. Me llevaré su imagen revestida de toda su belleza… Un poco más adelante, Granada, la vega y la Alhambra desaparecieron de mi vista. Así terminó uno de los más deliciosos sueños de mi vida que tal vez piense el lector, que estuvo demasiado tejida de ellos”.

Washington Irving

Anexos

Este particular trabajo de Antonio de Calera, pese a ser breve, no es en absoluto pobre en información. Prueba de ello son los anexos dedicados a temas concretos que desarrolla en profundidad al final del libro. Creo que ha sido un acierto hacerlo así, porque de lo contrario habría sido motivo de “parones” en la lectura fluida de los hechos más importantes de Washington Irving, y de esta forma ya estamos familiarizados con ciertos aspectos del autor y de su vida que los anexos explican más detalladamente.

Estos anexos tratan los amores de Washington Irving, las insensatas habladurías sobre su inclinación a los hombres, la ruta de Sevilla a Granada a través de sus declaraciones en diversos capítulos de Cuentos de la Alhambra, quiénes eran los Hijos de la Alhambra y la emotiva despedida que los habitantes de la fortaleza le dedicaron el día de su definitiva marcha.

Nada fuera de lo común

Hay que reconocer que la vida de Washington Irving no es tan especial o emocionante como se podría pensar en un primer momento. No digo que no sea interesante, que lo es, y mucho, pero teniendo en cuenta que apenas tuvo dificultades en su vida, que en su vejez se retiró a su paraíso particular en Sunnyside (una preciosa propiedad privada) atendido por su familia y que murió en la más dulce tranquilidad (paro cardíaco); podemos entender que este hombre aristocrático, fino, sensible, “solterón” de por vida, amante del arte, la libertad y los viajes; fanático de las costumbres más cómodas de su condición, opuesto al tumulto de la vida en sociedad y de las ruidosas ciudades… Que este señor de apariencia amigable y tranquila, en fin, fue un hombre afortunado.

Valoración final

Un cuadro de maravilloso sabor que evoca los sueños románticos de Washington Irving. El libro de Antonio de Calera es justo lo que los lectores en España, sin acceso a otras biografías en lengua inglesa, podíamos esperar. Centrado, como he dicho antes, en las andanzas viajeras del escritor a través de Andalucía y, sobre todo, su estancia en la Alhambra, con las relaciones con los habitantes que allí conoció, sus sentimientos, emociones…

Además, la edición, de por sí muy bonita y maquetada, agradable a la vista, contiene varias páginas con fotografías a color y blanco y negro de cuadros y retratos de Irving, personas que conoció y con las que se relacionó, lugares, objetos, etc…

Dibujo de Washington Irving. Fuente: Greelane.com

Cartas desde la Alhambra

El siguiente libro que complementa mis lecturas es Cartas desde la Alhambra, de Antonio Garnica Silva. Se trata de un librito con las cartas que Washington Irving escribió desde la Alhambra, como reza el título, y podemos asistir en primera mano a su día a día, relaciones familiares, amistosas, diplomáticas, a su interior más delicado (como decía Emily), anhelos y, en general, a todo el imaginario que su mente de literato desplegaba en los deliciosos palacios nazaríes de la Alhambra.

He dicho que es un complemento porque, a pesar de encontrar algunos párrafos o declaraciones que ya en Entre Manhattan y la Alhambra se mencionan, aquí tenemos en crudo toda el alma del escritor, y no deja de ser anecdótico conocerle a través de algo tan íntimo como son las cartas. Las cartas, un arte perdido, quizá, entre el pesado espacio de los gigabytes del siglo XXI.

Estructura

Para quien se acerque de primeras a esta obra, cuya traducción directa es del propio Antonio Garnica, que no se preocupe si no sabe más de Washington Irving. Las breves introducciones y anotaciones a los capítulos (Primer y Segundo Viaje) ayudan a entrar en contexto con el viajero romántico, sus motivaciones y situación personal.

Al final del libro se incorporan también varias páginas con imágenes, grabados e ilustraciones de los siglos XIX-XX sobre los paisajes de Granada, la Alhambra, Andalucía, los tipos andaluces… Es que eso siempre me gusta, son un extra que siempre se agradece, y no me canso de repetirlo y reseñarlo si la ocasión lo merece, como ahora.

Fantasía o realidad

En algunas ocasiones, a lo largo de las cartas, Irving pone de manifiesto que a veces no sabe si lo que ve y siente es la realidad o la confunde con la fantasía. Es tal el clima romántico y ferviente que le rodea, que se deja llevar a sus inclinaciones más ilusorias. Creo entenderlo, porque al leer los Cuentos de la Alhambra, también he tenido esa misma sensación. ¿Y quién no?

Pero no es la única emoción sensitiva del autor. También los pájaros y el oraje influyen sobre su estado de ánimo: “No se oyen más sonidos que el murmullo del agua, el zumbido de las abejas y el canto del ruiseñor, de manera que ningún ruido interrumpe mi morada”. Washington solía deambular por los palacios de noche, al frescor y en plena soledad. Nada más puramente Romántico. Digamos que sus cuentos son su propia proyección, el propio autor dentro de un libro.

El mundanal ruido

En sus cartas deja manifiesto la oposición que tenía al mundanal ruido, a la sociedad avanzada y ajetreada, como se decía en su biografía antes comentada; y lo hace en diversas ocasiones a diferentes personas: “Siento una completa indiferencia por todos los honores oficiales y una falta de inclinación hacia el torbellino del mundo. (…) Mi único horror es el ruido y el torbellino del mundo”; “(…) mi poca simpatía por el bullicio, el teatro y los negocios de este mundo me inclinan a rechazarlo [el puesto de secretario en la legación para el que ha sido nombrado]”.

“Confieso que he sentido una gran repugnancia por entrar en los negocios y el bullicio del mundo y colocarme bajo responsabilidades y obligaciones. Un cargo como este rompe la tranquila y retirada vida literaria en la que he estado durante mucho tiempo”; “Mi retirada vida literaria durante los últimos tiempos me ha casi incapacitado para el bullicio y los negocios del mundo, y no tengo ninguna ambición política que me mueva a hacer una carrera oficial”.

La vida en la Alhambra

La tía Antonia, su sobrina Dolores, que tan bien le sirven y hacen que su estancia sea tan agradable; Mateo Jiménez, que le abastece de leyendas… y otros tantos personajes son una constante en sus cartas, así como los comentarios del viaje, de sus problemas editoriales, de la visita de su sobrino Edgar, por quien muestra un enorme respeto y aprecio, del paisaje y las relaciones con el gobernador de la Alhambra, del insoportable calor andaluz…

Escenario simbólico es la Alhambra, que despierta en nuestro amigo escritor las más imaginativas ensoñaciones, evoca los brillantes días de exhortación mora en al-Ándalus, se recrea con el divino entorno del paraíso de Mahoma… Y escribe, escribe todo lo que puede, proyectos que publicará meses o años después, convertidos en referente de viajes y leyendas de una época pretérita de esplendor y fantasía.

Anécdotas

Muchas podría relacionar aquí, pero me parece digna de mención cuando, en una carta al príncipe ruso Dolgorouki, en un tono que me ha causado bastante gracia, le cuenta que “Dolores y la tía le envían mil expresiones de afecto, pero dichas con la profusión propia de los andaluces, de la que no puedo entender ni la mitad”.

Sabed que Irving entendía el español, y lo hablaba, pero parece que a veces se atascaba con el característico y bello acento andaluz.

Valoración final

Se puede sacar bastante información para hacerse un cuadro general de la vida de Washington Irving, cuyo nombre le fue dado en honor al general norteamericano y futuro presidente George Washington, con solo estas cartas sencillas pero llenas de emoción y finura. Sin la ayuda de las aclaraciones de Antonio de Calera no habría sido posible desvelar los misterios y alusiones, el contexto y la riqueza interior de la vida de Irving.

Y a pesar de que en muchas cartas se repite la misma información (escribía a diferentes personas a quienes les contaba lo mismo), sirva ello para fortalecer y comprender mejor la actitud y preferencias del escritor en cuanto a sus necesidades personales. Obra ésta que no puede faltar, en absoluto, en ninguna biblioteca dedicada a la figura y persona de Washington Irving, el primer romántico y norteamericano que hizo propaganda de España a través de sus insuperables Cuentos de la Alhambra.

Washington Irving y la Alhambra

En los últimos años he estado dos veces en Granada; y dos veces en la Alhambra. Y no han sido suficientes. Me he leído dos veces los Cuentos de la Alhambra. Tampoco han sido suficientes. El encanto andalusí envuelve al romántico y al viajero en general.

Tradición y leyenda, realidad y fantasía, todo cae al pozo de la mágica imaginación de quien ponga sus pies en una de las ciudades más hermosas de España y, si termina en la Alhambra, igual que a Washington Irving, su hechizo jamás desaparecerá de su corazón y su alma, cautivos ya por los jardines y acequias, la atmósfera y el fantasmal velo legendario que vio huir, hace quinientos años, a Boabdil el Chico mirando atrás, hacia su paraíso y morada perdidos, y llorar por Granada.

“Pero te aseguro que cuando contemplé por última vez la Alhambra desde la carretera de Granada, me sentí como un marinero que acaba de abandonar un puerto tranquilo para zarpar con rumbo a un mar traidor y tormentoso”.

Washington Irving

Washington Irving, entre Manhattan y la Alhambra. Antonio de Calera, 2010.

Editorial Almuzara, SL.

Rústica con solapas. Fotografías en color y blanco y negro. 248 páginas.

ISBN: 9788492924578

Cartas desde la Alhambra de Washington Irving. Antonio Garnica Silva, 2009.

Edición y traducción: Antonio Garnica Silva.

Editorial La Biblioteca de la Alhambra. Colección Plural.

Con: Patronato de la Alhambra y el Generalife, Tinta Blanca Editor y Editorial Almuzara.

Cartoné. Ilustraciones y grabados en blanco y negro. 170 páginas.

ISBN: 9788461299348

Tripulación CosmoVersus

Marcos A. Palacios
Marcos A. Palacios
Administrador del portal y podcast CosmoVersus. Autor de 'Fantasía y terror de una mente equilibrada', editada en Gaspar&Rimbau Editorial, donde también colaboro como coordinador editorial y corrector de textos. Ciencia Ficción, Terror y Fantasía, en ese orden, son las que han provocado esta locura de proyecto. Después, los cómics, el cine y la música han aderezado el camino. Hago podcast, escribo, leo y devoro libros. Aún sigo pensando que el siglo XXI no es el mío...

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